Mónica Serrano: el arte de contar historias

Para Mónica Serrano, quien fue galardonada con el Edward R. Murrow Award 2018, el oficio periodístico radica en mostrar realidades que llegan al corazón de la gente

Mariana Moctezuma

Nuestro entorno está lleno de historias, noticias buenas y malas que marcan nuestra vida a diario, desde una ostentosa boda de la realeza, de algún artista o figura política, hasta la lamentable pérdida de personas que murieron víctimas de una tragedia.

Mónica Serrano Quintero, quien desde hace varios años funge como productora en la cadena de noticias CNN, es una de las periodistas dedicadas a contar estas historias.

A lo largo de su trayectoria se ha tenido que enfrentar al reto de mostrar la tragedia en medio de una balacera, el desastre de un huracán o lo devastador que puede ser un incendio, coberturas que siempre recordará por las enseñanzas de vida que le dejaron.

“Jamás imaginé vivir todo lo que he vivido, nunca pensé que iba a estar en una balacera o en una boda real, al final creo que nunca estás preparada para ir a cubrir algo así, he estado en varias balaceras y sigo sintiendo ese nudo en el estómago, cuento hasta tres y digo hay que trabajar”, compartió con Códigoqro la periodista galardonada con el Edward R. Murrow Award 2018, un reconocimiento que se entrega a quiénes demuestran y ejemplifican el impacto del periodismo como un servicio a la comunidad.

El tiroteo en la escuela de Parkland, en Florida, el huracán María y los recientes incendios en California han sido algunas de las coberturas que han marcado su vida.

“En los huracanes estás consiente de lo que está pasando, en el huracán María, yo estaba en un hotel en el quinto piso y escuchaba como sonaba el viento de una manera impresionante, sentía como se movía el edificio, en ese momento tienes que estar consciente y decir: está pasando, es real, y tienes que ponerle pausa a tu miedo, tú estás ahí para trabajar y para contarle la historia a los demás, debes olvidar lo que estas sintiendo para hacer tu trabajo. Con las balaceras es diferente, yo estuve en la balacera de Parkland, en donde murieron 17 estudiantes de preparatoria, que ocurrió un día de San Valentín y fue muy difícil, los chicos se levantaron en la mañana y se fueron a la escuela con el pensamiento de que iba a ser un día divertido, lleno de amor, de amistad y encontraron la muerte, yo tuve que ir a darle el pésame a 17 papás, a 17 familias y darme cuenta de lo que pasan al perder a un ser querido, antes de entrar yo respiraba y decía: este momento es de ellos, no me puedo enfocar en lo que estoy sintiendo yo, debo escuchar y contar sus historias. Al final de cuentas también soy humana y ya cuando llego a casa, todos esos sentimientos y emociones salen”.

La magia del periodismo radica en que todos los días son diferentes y están llenos de contrastes que quedan para el recuerdo. Mónica nos compartió algunas de estas anécdotas.

“La boda real la disfruté mucho, cuando estaba ahí no me la creía, pero sin duda lo que me hace dedicarme a esta noble profesión son las historias de la gente común, en la balacera de Parkland hubo una familia que me pidió asistir al funeral de su hijo, fui y como unas semanas después me escribió la mamá del chico y me dijo: ‘el que hayas estado ahí y cómo manejaste la información para ayudarnos a contar nuestra historia, hizo que la muerte de mi hijo no fuera en vano y ayude a otras familias a estar más cerca de sus hijos y a prevenir estas tragedias’, en esos momentos te das cuenta de que causas un efecto positivo en la vida de alguien más y dices por estas situaciones vale la pena dedicarse al periodismo”.

Pero para la joven periodista no todo es miel sobre hojuelas, actualmente la prensa vive un momento complicado a nivel mundial.

“CNN en específico ha sido duramemnte atacado tanto por el público como por la administración presidencial, somos el #FakeNews como dice el presidente Trump, pero al final he aprendido a no pelear con nadie, no le voy a faltar el respeto a nadie y me didico a hacer mi trabajo lo mejor posible, siempre basado en la verdad”.

Originaria de la Ciudad de México, Mónica radicó en Querétaro desde los tres años hasta su adolescencia, aquí vivió una infancia muy feliz llena de entrañables recuerdos.

“Estoy muy agradecida con mi familia, ahí viví muy feliz, hice muy buenas amistades y lo primero que hago al regresar a México es ir a comer tacos al pastor, extraño mucho la comida. Además algo que me di cuenta cuando llegué a Nueva York es que Querétaro es una ciudad que está llena de cultura, arte, música, arquitectura”, finalizó.