Comercio ambulante ofrece mercancía de dudosa procedencia y sin garantías

0
172

Para la Canaco Querétaro, el comercio ambulante representa -además una competencia desleal- una merma para el crecimiento de la economía de la entidad y del país

Además de afirmar que el ambulantaje -que forma parte de la actividad comercial informal- representa una competencia desleal para los comerciantes formales y que merma el crecimiento de la economía; el secretario de la Cámara de Comercio Servicios y Turismo (Canaco) delegación Querétaro, Fabián Camacho Arredondo, aseguró que en estos espacios la mercancía es de dudosa procedencia y es difícil que garanticen la calidad de los productos.

Aunque reconoció que los comercios formalmente establecidos no están exentos de cometer irregularidades en su actividad, señaló que estos son fácilmente identificables y los consumidores pueden realizar reclamos ante cualquier desperfecto en la mercancía o falla en los servicios adquiridos; situación que, dijo, no ocurre en los espacios irregulares, donde difícilmente puede exigirse alguna garantía o el respeto de los derechos que tienen los compradores.

“Representa una competencia desleal en todos los sentidos, porque mientras el comercio formal le apuesta por el pago de impuestos, le apuesta por mantener un lugar establecido con las mejores condiciones posibles; en eventualidades el comercio informal con menos costos o con costos que quizá no son los mismos que el comercio formal, pues pueden estar aprovechando temporadas de oportunidad, generan pérdidas”, explicó.

De acuerdo con Camacho Arredondo, las pérdidas que genera la informalidad son “difíciles de estimar” porque estas dependen de la temporada de que se trate y otros factores adicionales; sin embargo, subrayó, es posible determinar lo que los establecimientos formales dejan de recibir como utilidades.

“Se está dejando de ganar una tercera parte de las utilidades; o sea, de lo que hoy en día se tiene de utilidad, se está dejando de ganar una tercera parte de ello. Si tengo de utilidad 100 pesos, pudiera estar teniendo una utilidad de 130 pesos, que es el 30 por ciento que representa el mercado de la informalidad”, ejemplificó.

“Lo barato sale caro”

En entrevistas por separado, Fabián Camacho y el delegado de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) en Querétaro, José Huerta Arredondo, coincidieron -al referirse a la adquisición de mercancías en la informalidad, por ejemplo, en la vía pública- en que “lo barato sale caro”. El representante de la institución federal en la entidad agregó que esto se debe a que en estos casos no existen medios para comprobar la transacción y, en consecuencia, no hay manera de hacer reclamos.

“Además de que en la vía pública se ofrecen algunos productos que no cumplen con Normas Oficiales Mexicanas, ni de etiquetado, ni de seguridad; lo cual puede poner en riesgo la salud o la vida de las personas”, advirtió.

Ambos entrevistados recomendaron a la ciudadanía realizar un consumo responsable; es decir, adquirir productos o contratar servicios en establecimientos formales, donde se pueda recibir un ticket o comprobante de compra.

Un riesgo para los trabajadores

La informalidad no solo afecta a los sectores formalmente establecidos, sino también perjudica a sus empleados. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las unidades del sector informal son de pequeña escala y emplean principalmente a trabajadores en procesos y acuerdos de trabajo precarios, generalmente no regulados ni registrados, que se encuentran al margen de la reglamentación y el control del Estado, incluidos los relacionados con la protección social.

En síntesis, refiere el organismo internacional, un empleo informal es una relación laboral que no está sujeta a la legislación nacional, no cumple con el pago de impuestos, no tiene cobertura de protección social y carece de prestaciones relacionadas con el empleo.

Modifican ofrecimiento a ambulantes desalojados