Entre chismes y campanas 6 de febrero

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“Me da mucho gusto estar aquí en Querétaro, que es parte de nuestra historia. Aquí se han llevado a cabo las tres grandes transformaciones de la vida pública de México”, dijo ayer Andrés Manuel López Obrador en el Teatro de la República, al encabezar la Ceremonia Conmemorativa del CII Aniversario de la Promulgación de la Constitución.

“Aquí es la tierra de la Corregidora, aquí fue donde se consumó el acto de justicia para recordar que México es un país libre, independiente, soberano… aquí, en el Cerro de las Campanas; aquí en Querétaro también se aprobó la Constitución que nos rige”… Y tiene razón el presidente, ¡Querétaro es eso y mucho más!

Por eso, comentábamos ayer aquí que el evento tendría un simbolismo especial para un presidente que está empeñado en encabezar una cuarta transformación en el país… “Es muy importante asistir en esta fecha a Querétaro”, acotó.

Y cargado de simbolismo estuvo también el discurso del gobernador Francisco Domínguez, quien al hacer referencia a los constituyentes del 17, puntualizó: “No hubo mexicanos más confrontados que aquellos. Tuvieron, sin embargo, la grandeza y la inteligencia para, a partir de sus diferencias, construir el acuerdo y dar una nueva razón de esperanza a la nación. No podemos quedarnos atrás”.

“La mejor forma de honrar la Constitución no es evocándola, sino cumpliéndola. La Constitución desvanece las ilusiones de aquellos que, por años, acariciaron la idea de tener un monarca”, dijo también.

Para luego invocar lo que llamó “una regla intocable para los mexicanos, que sintetiza la voluntad democrática de Madero: ‘Sufragio efectivo, no reelección’. (…) Nunca lo olvidemos: Todos, aquí, somos producto de la democracia. No existe más representatividad que la que se desprende de ella, ni legitimidad que se coloque por encima del sufragio, las instituciones y la ley”.

“La república representativa se sintetiza así: Todos somos tanto como el que más. Provenimos del sufragio y somos representantes legítimos de la sociedad (…) La república representativa elimina la perpetuación del país de caudillos que dominó al México independiente del siglo 19. (…) En los estados y en la célula básica del estado, el municipio libre, se distribuye el poder y la gobernanza de la República”.

“El federalismo se convierte así en el andamiaje de convivencia pacífica para la nación (…) No hay sectores superiores, ni mejores, ni virtuosos, ni excepcionales”. ¡ZAZ! ¡El que entendió, entendió; y el que no… pues no!