¿Muerto el perro se acaba la rabia?

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Tal parece que el principio que rige las decisiones del presidente Andrés Manuel López Obrador es “muerto el perro se acabó la rabia”.

¿Que hubo corrupción en el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México? No hay problema, ¡cancelamos la construcción para que no sigan robando!

¿Que la corrupción en Pemex generó el problema del huachicoleo? No hay problema, ¡cerramos los ductos para que no sigan robando el combustible!

¿Que encontraron informes adulterados y otras irregularidades en las estancias infantiles? No hay problema, ¡les recortamos el presupuesto y entregamos directamente el apoyo a los padres de familia! (El que –dicho sea de paso- en parte ya se otorgaba a las madres y padres solos)… pero, quién quite y prefieran dejar a sus hijos con una hermana, una tía, o la abuelita; y mejor les dan los mil 600 pesos bimestrales a ellas (total, ya dijo el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, que las abuelas cuidarían mejor a los niños y niñas). En una de esas ¡hasta se ahorran el gasto!

La cuestión es que estas salidas fáciles en las que no se miden las consecuencias -aunque incrementan la popularidad de López Obrador, sobre todo en las redes sociales- no resuelven las situaciones de fondo, generan impunidad (por aquello de que “la venganza no es mi fuerte”) y rayan -incluso- en la irresponsabilidad.

En el caso de las estancias infantiles -de acuerdo con una publicación del Banco Interamericano de Desarrollo, titulada Ley de Guarderías en México y los desafíos institucionales de conectar familia y trabajo (Mercedes Mateo Díaz. Lourdes Rodríguez Chamussy. Fernando Grafe. Mayo 2014)- “La evidencia existente demuestra que invertir en el desarrollo infantil temprano tiene un impacto significativo en la escolaridad de niñas y niños y en su nivel de ingresos en el largo plazo. Los efectos son particularmente importantes en el caso de la población infantil en riesgo de exclusión social”.

“Al mismo tiempo, los servicios de cuidado infantil están ligados de manera crucial con la posibilidad para las madres de tener un trabajo remunerado. La decisión de trabajar fuera del hogar y de usar guarderías es probablemente simultánea: solo ante la posibilidad de un empleo es que se piensa en buscar guardería”, agrega.

Además, consigna que “La inversión en educación y cuidado infantil tiene impactos sustantivos en el desarrollo cognitivo y socioemocional de los niños y en sus logros futuros”; y que en el contexto actual, “la expansión de la oferta pública será viable mediante el modelo de provisión mixto (subsidios a usuarios de servicios privados)”.

Sobre el acceso a guarderías subsidiadas por el Programa de Estancias Infantiles (PEI), el estudio puntualiza que “Parece tener efecto sobre todo en la inserción laboral de madres con menores niveles educativos, que no tienen red familiar accesible y que viven en localidades donde la participación laboral femenina es relativamente más alta”.

Según el reporte, más del 90% de la matrícula de las estancias recibe un servicio privado subvencionado -IMSS, ISSSTE, Sedesol (ahora Secretaría de Bienestar), SEP-; y ante los costos de operación para las instituciones públicas, lo más viable es la expansión de la atención mixta; es decir, aquella en la que la federación, los estados y los municipios participan en el financiamiento a instituciones sociales o privadas.

Pero, por otro lado, está el hecho de que el Estado no puede evadir -así como así- la rectoría que la Ley General de Prestación de Servicios para la Atención, Cuidado y Desarrollo Integral Infantil le atribuye; ni su responsabilidad “indeclinable en la autorización, funcionamiento, monitoreo, supervisión y evaluación de dichos servicios”.

En pocas palabras: si hay corrupción, que investiguen y sancionen… para que, entonces sí, acaben con la rabia; y porque… ¡ni modo, es parte de la chamba!