“Si muero lejos de aquí”: Luis Michael Dörrbecker

El automovilismo es correr al límite, poner en peligro la vida, y eso lo entiende el piloto queretano, Luis Michael Dörrbecker, campeón de la Nascar Challenge, quien rememora los momentos en los que ha tenido que pensar en los riesgos de conducir a más de 200 km/h

El automovilismo es tan espectacular y tan rápido que no da tiempo para pensar en que un error puede cambiar la historia de un piloto. Cuando se corre a más de 200 kilómetros, las fatalidades se resbalan, nadie tiene tiempo para pensar en ellas, a pesar de que un segundo puede ser determinante entre la vida y la muerte.

“Yo siempre he sido claro con mi mamá: ‘si a mí me pasa algo, quiero que me traigan a México. Querétaro es mi tierra y aquí quiero acabar, descansar en paz… si me pasa algo y mis papás saben que si despierto, ya no seré el mismo de siempre; quiero que tomen la decisión difícil y no me despierten, porque para mí sería muy difícil”.

“Miji” no ha estado exento de accidentes: en 2012 sufrió quizá el más fuerte de su carrera, en Monza, Italia. Antes del choque, su mamá pidió permiso a los mecánicos para bendecir el coche y el pit, así como colocar una estampa religiosa en la cabina del monoplaza.

“Yo no soy católico, pero mi mamá sí; después de ese accidente, cuando iba en la ambulancia, ella lloraba y recuerdo que le dije: ‘te dije que no le pusieras nada’ (ríe).

Cuando vas a más de 160 km/h, tu angelito de la guarda se baja. No hay que mezclar el automovilismo con la religión. Siempre traigo una cruz que me dieron ella y mi abuelita antes de irme a Europa, así ellas se sienten más tranquilas. Yo soy creyente de mí mismo y aún tenía muchas cosas por hacer”.

A veces el destino va trazando una línea recta en el circuito de la vida, pero de repente, y a más de 200 kilómetros, tienes que frenar por curvas de reflexiones sobre lo que pudo ser y nunca fue.

“Hice pruebas para la IndyCar en 2017 -con Schmidt Peterson Motorsports- ahí compartí el monoplaza con Robert Wickens. A ambos nos ofrecieron el mismo trato para quedarnos, pero en ese momento ninguno tenía el dinero necesario. Al año siguiente, el equipo consigue un patrocinio y eligen a Robert (suspira). Yo me sentía súper triste, ese era mi auto, el número seis, color vino (guarda silencio y su vista se pierde). Luego pasa el accidente (Wickens se accidentó en el Pocono y entre las lesiones que sufrió se encuentran fractura de la columna vertebral, lesión de la médula espinal, fractura de cuello, contusión pulmonar, fractura en ambas manos y fractura de tibia y peroné en ambas piernas, entre otras), eso me hizo reflexionar que pude ser yo quien estuviera en esa situación. Todo puede cambiar demasiado rápido”, expresa con voz más baja.

Y agrega: “Sé lo que piensa Wickens, si no vuelve a correr sé que se va arrepentir de haber intentado ese movimiento sobre Ryan Hunter-Reay. Los pilotos somos como un cuate de seguros, tomas una decisión de riesgo. Cuando ves una curva, te dices: ‘me voy a arriesgar a pasar la curva a tal velocidad, ¿me conviene?; y tomas una decisión que siempre repasarás en tu mente”.

F1, un adiós sin rencores

El piloto queretano tenía el sueño de llegar a la Fórmula 1, pero el año pasado llegó el momento para cortar por lo sano y seguir su camino, aunque no descarta que haya sido su última oportunidad.

“Cuando probé el simulador de Force India, supe que era el momento de dejarla ir, pues antes de ello no sabía si era lo suficientemente bueno, pero con mis tiempos en el simulador, estuve a seis segundos de Esteban Ocon, entendí que sí era lo suficientemente bueno, respiré y entendí que tal vez se dio de forma diferente”.

En cuanto a probar otras categorías, el piloto espera llegar a un buen acuerdo para probar con prototipos. “A veces hay decisiones con las que uno no está de acuerdo, pero es cuestión de tiempo para volver a correr en el extranjero”.

“Campeón, campeón”

“Esta temporada defenderé mi campeonato en la Challenge, pero al mismo tiempo participaré en la categoría estelar para ayudar a Abraham Calderón a conseguir su tricampeonato en la categoría estelar”, argumenta Dörrbecker, luego de coronarse en la Challenge, tras un final de película que incluyó una remontada desde el sexto lugar general y tres carreras ganadas, incluyendo la Pole, de manera consecutiva.

“Yo lo que quiero es ser el primero, intentar siempre ir a tope, porque tu equipo lo siente, el universo también y para que se alineen todos los planetas, tienes que tener ese carácter de aguerrido”, reconoció el queretano.

Durante temporada, el peor momento para el queretano fue la fecha en su tierra, pues estaba primero en la clasificación, y de repente en la carrera todo cambió y finalizó sexto.

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