Mortalidad materna… y aborto

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La Constitución Política del Estado de Querétaro protege la vida desde el momento de la concepción y el Código Penal establece una pena de entre uno y tres años de prisión por el delito de aborto

“Lo que se pretende hacer, y esto que quede clarísimo, es no criminalizar a una mujer. Lo que se pretende es no llevarla y sujetarla a un proceso penal y a privarla de su libertad”, declaró la semana pasada la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, al ser cuestionada sobre la aprobación en la LXXV Legislatura del estado de Nuevo León de la reforma al artículo 1 de la Constitución Política de esa entidad, para garantizar el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural.

“Yo creo que se ha confundido siempre el tema de todas estas organizaciones de Provida con la tendencia (…) que se ha dicho que hay algunas organizaciones, algunas mujeres que son proaborto. Esto es absolutamente erróneo”, agregó Sánchez Cordero.

Sin embargo, la ministra en retiro reconoció: “Tenemos un régimen federal, los estados son soberanos; los congresos locales, obviamente, expiden la normativa y las leyes de acuerdo a la realidad de cada uno de los estados”; aunque subrayó que, si se va a avanzar hacia un Código Penal Único, “ahí podrían hacerse modificaciones legales importantes para armonizar la legislación, para homologar y para tener tipos penales muy específicos” y no criminalizar a la mujer por abortar.

Querétaro se encuentra entre los estados cuya Constitución protege la vida desde el momento de la concepción. El Código Penal del estado consigna que a “la mujer que se procure el aborto o consienta en que otro la haga abortar, se le aplicará de uno a tres años de prisión”.

Y los únicos dos casos en que el Código considera que el aborto no es punible, son cuando este es causado por la culpa de la mujer embarazada, y cuando el embarazo sea resultado de una violación.

Muertes maternas

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), muchas mujeres mueren de complicaciones que surgen durante el embarazo y el parto o después de ellos; y la mayoría de las complicaciones se presentan durante la gestación y, por lo general, son prevenibles o tratables.

Las principales complicaciones, en el 75% de las muertes maternas, son las hemorragias graves (en su mayoría tras el parto); las infecciones (generalmente tras el parto); la hipertensión gestacional (preeclampsia y eclampsia); complicaciones en el parto; y los abortos peligrosos. El resto está asociado a enfermedades, por ejemplo, el paludismo o la infección por VIH en el embarazo o causadas por las mismas.

La OMS plantea que “para evitar la muerte materna también es fundamental que se eviten los embarazos no deseados o a edades demasiado tempranas. Todas las mujeres, y en particular las adolescentes, deben tener acceso a la contracepción, a servicios que realicen abortos seguros en la medida en que la legislación lo permita, y a una atención de calidad tras el aborto”.

Según el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE): “el aborto inseguro continúa siendo la cuarta causa de muerte materna en el país y las mujeres en México continúan siendo criminalizadas por el delito de aborto, en ocasiones con penas de prisión”.

Defunciones maternas, por causas no relacionadas con aborto: MELISA Institute

Según un informe titulado ¿Cómo reducir la mortalidad materna en México?, publicado en 2015 por la revista británica British Medical Journal Open y coordinado por MELISA Institute (Molecular Epidemiology for Life Science Research), existe la noción de que la legislación sobre el aborto podría ser un determinante de la salud materna.
Sin embargo, este arrojó que “no se encontró evidencia que sugiera una asociación (positiva o negativa) entre las diferentes leyes de aborto y las muertes maternas”; que las diferencias detectadas en los estados de la República se explican por otros determinantes de salud materna; y que “la muerte por aborto en México es infrecuente y parece ocurrir en forma independiente de su estatus legal”.

El estudio concluyó que la mayor parte de las defunciones maternas se da por causas no relacionadas con el aborto: “De hecho, el 93% de las muertes se produce por causas como hipertensión gestacional, eclampsia, hemorragia del parto, enfermedades concomitantes y otras causas obstétricas variadas”.

El aborto inducido -puntualizó- representó el 2.9% del total de las causas de muerte en 10 años; el espontáneo, el 0.5%; y los embarazos ectópicos, el 3.7% del total de defunciones maternas registradas en México.

En esta investigación, el estado de Querétaro se ubicó en el décimo tercer lugar del ranking nacional de salud materna; según el cual –en promedio-, mueren 40.1 mujeres por cada 100 mil nacidos vivos al año.

El diagnóstico, realizado con base en datos de mortalidad materna en los 32 estados del país, se basó en siete determinantes de salud materna: escolaridad de la mujer, atención obstétrica de emergencia, cuidado prenatal y atención profesional del parto, agua potable y drenaje, violencia contra la mujer y fecundidad y postergación de la maternidad.

En Querétaro -detalló-, la caída de la fecundidad, el envejecimiento de la población y la postergación de la maternidad, han impactado la salud materna: “Al aumentar los embarazos en el segmento de mayor edad (30 a 45 años) se observan con mayor frecuencia complicaciones obstétricas y enfermedades concomitantes”.

Asimismo, describió: “El bajo peso al nacer es mayor a la mediana del país. La mala nutrición materna en asentamientos de pobreza no es el único factor que lo explica. El envejecimiento materno aumenta el riesgo de partos prematuros. También han aumentado los embarazos por técnicas de Fertilización in Vitro (FIV) los cuales tienen, con mayor frecuencia, partos prematuros y recién nacidos con bajo peso”.

Por otro lado, el documento señaló que aproximadamente el 9% de la población no tiene acceso a servicios de agua potable y drenaje, por lo que las infecciones reiteradas ante el consumo de agua sucia o contaminada con heces debilitan a las madres y a sus hijos.

En cuanto a la escolaridad de la mujer, explica que el analfabetismo “aún afecta al 9% de la población femenina”, y que un bajo nivel educativo de las madres impacta en el autocuidado durante la etapa de embarazo e influye en forma negativa en el acercamiento a los servicios de salud pública existentes.

Finalmente, el estudio hizo referencia también a la violencia hacia la mujer por parte de la pareja, que en Querétaro –según reporta- es del 11.6%, y cómo las víctimas de agresiones afrontan obstáculos para recibir un buen control del embarazo. Así, puntualiza: “La violencia física aumenta el riesgo de complicaciones obstétricas por golpes, lesiones, partos prematuros y hemorragias. Es necesario detectarla durante los controles prenatales para evitar muertes por estas complicaciones”.

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