Loncheras saludables: aprendiendo a comer

Crear hábitos alimenticios saludables desde los primeros años de vida de los niños ayuda a prevenir problemas de salud como el sobrepeso, la obesidad y la desnutrición

Brindar una dieta equilibrada a los pequeños ayuda a que tengan un adecuado desarrollo y previene enfermedades como la obesidad, el sobrepeso y la desnutrición; por eso la importancia de promover desde la edad preescolar hábitos alimenticios saludables.

Para lograr una adecuada nutrición es necesario tener en cuenta que el desayuno es la comida más importante del día, por lo que no se debe saltar ni reemplazar con el almuerzo.

“Si mandamos a nuestro pequeño a la escuela sin desayunar o no le mandamos un lunch adecuado, va a tener un bajo rendimiento académico; el desayuno no se debe reemplazar y debe tomarse antes de salir de casa. Generalmente no ponemos mucha atención en la primera comida del día de nuestros pequeños y les damos solamente leche, yogur o galletas, que solo los dotan de azúcar y no de energía”, comentó la nutrióloga Berenice Zaragoza, del área de promoción del Centro de Salud del municipio de Pedro Escobedo.

La especialista en nutrición también destacó que la alimentación de los niños debe realizarse de acuerdo con su edad: “debemos medir las porciones, los niños de uno a cuatro años están en una etapa de lento crecimiento; cuando son bebés el crecimiento es muy rápido y después de un año el crecimiento va más lento, por eso el apetito es variable. A veces como mamás nos espantamos porque el niño no come nada, pero esto es normal y no debemos obligarlos a comer. A nosotros nos decían nuestros papás: ‘no te levantas de la mesa hasta que te acabes todo lo del plato’, por eso tenemos tanto sobrepeso y obesidad, porque crecimos con esa idea y por eso sentimos remordimiento cuando dejamos algo en el plato”.

También es importante que desde pequeños se les establezcan horarios de comida y brindarles tiempo para comer en familia.

“Acompañar al niño en su desayuno es un aliciente para ellos, porque si lo sentamos para que él desayune solo y lo estamos presionando para que coma rápido, ellos lo sienten como un castigo; debemos hacer de la hora de la comida un momento agradable que ellos disfruten”.

Otro punto importante a tomar en cuenta es que antes de los cinco años, los padres deciden qué es lo que come el niño y el pequeño decide cuánto come; después de esta edad, el menor tiene más libertad de elegir sus alimentos.

“Ellos van a decidir solo lo que les gusta, los padres son los que deben decidir qué van a comer y los pequeños deciden cuánto van a comer. No debemos castigarlos, generalmente decimos: ‘si te comes las verduras te vamos a dar postre’, y utilizamos como un castigo las verduras y como regalo un postre, un dulce o un jugo, y el niño comienza inconscientemente a relacionar que las frutas y las verduras son malas y tiene que tener un beneficio para consumirlas”.

Así mismo, la especialista puntualizó que los pequeños no comen muchas cosas no porque no les gusten, sino porque no las conocen: “No buscamos la manera de hacerles platos atractivos, podemos utilizar cortadoras para galletas para picar la fruta o verdura en figuras, además es fundamental darles el ejemplo, que nos vean comer brócoli, zanahoria, jícama, pepino”.

Finalmente comentó que actualmente se han elevado mucho las tasas de hiperactividad y déficit de atención porque a los niños se les está dando mucha azúcar.

“Si desayunan leche de cajita con unas galletas y en el lunch unas papitas con un juguito, entonces el niño va a tener mucha energía en su cuerpo que tendrá que sacar de alguna manera”.