Con todo respeto, señor presidente… ¡me tiene hasta el copete!

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Le gusta el conflicto… lo maquina, lo saborea lentamente, lo expresa y lo repite una y otra vez utilizando un lenguaje agresivo; y luego remata con la frase “la Cuarta Transformación es la reconciliación de todos los mexicanos.”
Decreta un “ya chole con los pleitos”, “ya chole la politiquería, la grilla ya me tiene hasta el copete”; pero antes responde como un bravucón invocando su ‘derecho de réplica’; después recurre de nuevo a la 4T: “¿Verdad que lo mejor es la unidad? ¡Vamos a la Cuarta Transformación por el camino de la concordia!.”
Andrés Manuel no escucha porque la enorme coraza con que se protege –construida a base de intolerancia- le impide prestar atención a todo aquello que huela a crítica… por eso, la semana anterior desdeñó las legítimas peticiones de dos periodistas, durante sus ruedas de prensa.
“Anoche fue asesinado el sexto periodista de su Gobierno, licenciado López Obrador, un reportero en Sinaloa. Su cadáver fue arrojado bajo un puente. Yo quisiera preguntarle con todo respeto. Usted decía, antes de ser presidente, que el insulto desde el poder es una amenaza. La recurrencia de llamar a la prensa que es crítica de usted como fifí o conservadora, ¿no favorece el mal estado de las cosas, ya de por sí muy descompuestas en el país? Muchas gracias”, preguntó uno de ellos el lunes 25 de marzo.
Pero fue Alejandro Encinas quien respondió: “Yo creo que el presidente de la República tiene toda la libertad, así como de escuchar la crítica, de emitir su propia opinión en un debate público, sano entre los medios de comunicación y el Gobierno Federal.”
Sin embargo, el periodista insistió en que el presidente contestara : “Licenciado López Obrador, con todo respeto, reponer la pregunta: Dado el clima de inseguridad en que se encuentra, que nos encontramos los periodistas mexicanos ¿es sensato enderezar estos adjetivos como fifí, como conservadores, en una forma que quizá generalice que en la falta de puntualidad haya una situación de escarnio innecesario?”
“Con todo respeto te contesto. Existe una prensa fifí, no es una invención, existe el partido de los fifí, existe el conservadurismo en México y creo que nunca ha desaparecido, no están de acuerdo con nosotros, son nuestros adversarios…” respondió -ahora sí- para luego articular 815 palabras, entre ellas:
“Si la prensa fifí todos los días, un día sí y el otro también, se dedican a cuestionar y a veces a calumniarnos, todos los días, como sistema -porque hay una línea editorial en contra nuestra, no desarrollada a partir del pensamiento de cada periodista, de cada escritor; sino una consigna de parte de los dueños de los medios, del director, de un medio, de un periódico, una consigna a todos- pues entonces tenemos el derecho de decir: Existe esta prensa conservadora, fifí. Y es lo único que hacemos, señalarlo.”
Al día siguiente, la misma interpelación de otro periodista: “Yo nunca he recibido un peso de nadie, y vengo aquí con la cara en alto a decírselo a usted y a todos los que venimos aquí: yo creo que debemos de parar esta confrontación entre fifís y no fifís, señor presidente, y empecemos a buscar la forma de trabajar por un México mejor, por dejarnos de confrontaciones que son históricamente inconvenientes e innecesarias y que podamos unir esfuerzos. Porque, mire, señor presidente, yo sería el más feliz de poder estar de acuerdo con todo lo que dice, pero creo que la prensa no está aquí para estar de acuerdo con todo, estamos aquí para apoyar y para representar al pueblo.”
Entonces tras invocar su derecho de réplica y su calidad moral, AMLO machacó: “¿Qué son, al final, los fifís? Son fantoches, conservadores, sabelotodo, hipócritas, doble cara.”
Cuando se utiliza la comunicación agresiva -explica el experto en Psicopatología Clínica del Adulto, Marcel Gratacós- “tanto los pensamientos como las ideas o las actitudes de los interlocutores resultan irrelevantes (…) el discurso del comunicador agresivo no tiene en cuenta en ningún momento la información emitida por los demás.”