¿La Ley de Herodes?

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Cómo no invocar esa escena de la Ley de Herodes, en la que Pedro Armendáriz Jr. -en una estupenda interpretación del licenciado Fidel López- se dirige a Juan Vargas, a quien acaba de nombrar así nada más, ‘por sus pistolas’, presidente municipal interino de San Pedro de los Saguaros:
-“Y recuerda, que todo lo que está aquí en este librito, que diga Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial; eso eres tú. ¡La máxima autoridad de San Pedro de… ¿o como? ¿de qué madres?”
– “San Pedro de los Saguaros”, responde Damián Alcázar, en su magistral rol de alcalde.
– “Y ahora sí, con el librito y la pistola, a ejercer la autoridad…”, acota Fidel López.
Cómo no evocar la secuencia en la que Juan Vargas, sentado frente a la enorme Constitución, se dirige a su secretario Carlos Pek (Salvador Sánchez Bolaños) y le dice:
– “Sigamos: ‘En todo juicio de orden criminal tendrán… mmm esta tampoco sirve (arranca la hoja, la hace bolas y la tira al suelo… en donde ya hay un montón arrojadas). ¡Apunte Pek!: Artículo…. el número que sea (mientras, su secretario teclea en una vieja máquina de escribir). En vista de que los acontecimientos recientes han afectado de manera sustancial los ingresos del municipio, se decreta que a partir de hoy 9 de octubre de 1949, sin excepción, todos los habitantes de San Pedro de los Saguaros tendrán que pagar un impuesto adicional por la tenencia de la tierra; así como por las puercas, vacas, burros, guajolotes, gallinas y cualquier otro animal conocido… o por conocerse’”.
– “Caray, licenciado, la gente está muy amolada; no es justo cargarles así la mano”, responde sorprendido el secretario.
– “Mire Pek, no exagere que todo lo hago por el bien de la comunidad. Ahora que yo sea gobernador, y usted presidente municipal, ahí le hará como quiera; y no me distraiga que se me va la inspiración. Sigamos: a partir de hoy se modifica el periodo de gobierno de los presidentes municipales, pasando de seis a doce, no… a veinte años, pudiendo reelegirse hasta por cuatro periodos; uno nunca sabe”, instruye el munícipe.
Cómo no acordarse también de esa parte del filme en la que Armendáriz Jr. va al pueblo a buscar al presidente municipal:
– “Je je je je ¡No lo puedo creer, Varguitas ¿de veras cambiaste la Constitución, ca..?! Me cae que eres un chingón: ‘Y si la voluntad lo demanda, el periodo gubernamental del alcalde podrá prolongarse hasta por veinte años, con posibilidad de reelección hasta un máximo de cuatro veces ¡Ah qué hijo de la chin…, me cae que ni Don Porfirio Díaz!’”
Cómo no recordar todo lo que representó el viejo régimen priista, con las palabras de López Obrador en los últimos días:
-“En tanto se hace la reforma constitucional y la reforma a las leyes, el memorándum va dirigido a que no se apliquen las medidas de la mal llamada reforma educativa que afectaban a los maestros, que sea una especie de amparo con aplicación retroactiva…”
-“Con base en las facultades que me confiere el cargo que detento, me permito presentar a ustedes los siguientes lineamientos y directivas: … b) Mientras el proceso de diálogo no culmine en un acuerdo, las otras instancias del Poder Ejecutivo Federal involucradas dejarán sin efecto todas las medidas en las que se haya traducido la aplicación de la llamada reforma educativa…”
– “d) La Secretaría de Gobernación realizará las diligencias y acciones necesarias para poner en libertad a la brevedad a maestros y luchadores sociales que todavía se encuentren en prisión…”
-“ Es un viraje, ya no es la misma política, no se puede poner vino nuevo en botellas viejas. Ofrezco disculpa, pero ya el país está cambiando. Esto es la Cuarta Transformación. Ya no es lo mismo, no puede ser lo mismo; si no, ¿para qué estamos aquí?…”
– “Si hay que optar entre la ley y la justicia, no lo piensen mucho, decidan en favor de la justicia.”
¿Es decir que el Sr. Presidente se atribuye funciones del Poder Judicial de la Federación, asume facultades del Constituyente Permanente, y cual Mesías juzga a los maestros de la ley y a los fariseos, hipócritas?
¿Y las fiscalías?, ¿y los jueces?; ¿es decir que, al más puro estilo del La Ley de Herodes, “o te chingas o te jodes”?