Para meditar este Día de la Madre…

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Si una fecha se celebra en México, es el 10 de mayo… ¡hasta el más hijo de la fregada tiene madre!

Sin embargo, más que hacer referencia al festejo en sí -o a las connotaciones de la palabra- deseo rendir un homenaje a aquellas niñas y adolescentes que se han convertido en madres debido a la violencia sexual, a la falta de información, al matrimonio precoz; así como a la falta de oportunidades educativas y económicas.

Se ocultaba en los pilares
de los viejos pasadizos
para esconder el hijo
que pronto le iba a llegar,
fue difícil esconder
en un pobre delantal
los tres meses de más.

Y es que con una tasa de fecundidad de 77 nacimientos por cada mil adolescentes de 15 a 19 años de edad, tristemente nuestro país ocupa el nada honroso primer lugar en embarazo en adolescentes, entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Y salía del colegio
con un siete en la libreta
y en el vientre una cometa
que pronto querrá volar,
y se iba a caminar,
y se iba a preguntar
por las calles, sin final.

El informe de la Unicef Los derechos de la infancia y la adolescencia en México (2018) reporta que “en los países menos desarrollados, una de cada cuatro mujeres (27%) es madre antes de los 18 años, y en los países en desarrollo, más de 15 millones de mujeres adolescentes (entre 15 y 19 años) son madres. Casi dos millones de estos nacimientos ocurren en América Latina y el Caribe, lo que representa 13% de la totalidad de nacimientos”.

Y se fue a donde un cura
quien le dijo era pecado,
y muy pronto un abogado
le habló de lo legal,
y fue el profesor de ciencias
quien le habló de la inconsciencia
de la juventud actual.

Consigna, además –a partir de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID 2014) del INEGI- que el 48.5% de los embarazos de las adolescentes no fueron deseados o planeados; y que -del 2000 al 2014- entre los estados del país con mayor número de nacimientos en mujeres menores de 20 años estuvieron Coahuila (22.6%), Chihuahua (22.5%), Durango (21.1%), Nayarit (20.4%), Campeche (20.2%) y Sinaloa (20.3%). Las entidades con menores porcentajes de natalidad entre adolescentes fueron Baja California Sur (18%) Jalisco (17%), Querétaro (16%) y la Ciudad de México (15.8%).

Los que juzgan
no han sentido
el amor, el dolor
y en el vientre
unos latidos,
y se enredan en prejuicios,
y el amor se quedó
en unos cuantos latidos.

Por otro lado, la estadística sobre la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) del Gobierno de la Ciudad de México revela que de abril del 2007 al 31 de marzo del 2019, de las 209 mil 353 usuarias atendidas, el 0.7% correspondió a niñas de entre 11 y 14 años; y el 4.9% fueron adolescentes de 15 a 17 años.

Y salió desde el colegio
en una fría mañana
cuando la vieja campana
aún no daba su talán,
mientras el profe de ciencias
hablaba de la inconsciencia
de la juventud actual.

De acuerdo con el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 de la administración federal presentado ante el Congreso de la Unión -la semana pasada- las niñas, niños y adolescentes propusieron -en la consulta denominada ‘OpiNNA que Buen Plan’- diversas “acciones que les gustaría que el gobierno implementara para que pudieran ser felices”.

Y sobraron los consejos
que le hablaban de pastillas
de una vieja mujercilla
que el trabajo lo hace bien,
no faltó la buena amiga
esa amiga entre comillas
que le dio una dirección.

Las peticiones que encabezan la lista son: “1) Acabar con la corrupción, enseñar desde niñas y niños la honestidad; 2) Legalizar la interrupción del embarazo; y 3) Campañas para prevenir el embarazo de jóvenes en escuelas (sic)”.

Cuando agosto era 21
la encontraron boca arriba
con la mirada perdida
y su viejo delantal,
y en el bolso de colegio
dibujado un corazón
que decía tú y yo. (Fernando Ubiergo)

Hagamos pues el próximo viernes, Día de la Madre, una reflexión seria sobre este problema de salud pública, y lo que cada quien –desde nuestras trincheras- pueda hacer al respecto…