¿Hay acaso un montaje ordenado por un gobernador?

Era media tarde en Zacatecas, el sol aún calentaba el ambiente de aquel 28 de marzo de 2018. Jhajaira estaba en casa, ocupada en sus asuntos después de haber estado atendiendo el negocio familiar. Su esposo venía regresando de hacer ejercicio y, luego de un breve saludo, se desvistió para meterse a bañar. Parecía un día normal, como los que habían sido en los últimos meses con el cambio de trabajo de Adrián, que ahora se dedicaba al transporte.
Mientras su marido se metía al baño, un repentino ruido de automóviles estacionándose a toda velocidad interrumpió la calma de la tarde. Jhajaira se asomó por la ventana y vio varios autos y camionetas, todos blancos, de los que bajaron hombres armados que fueron a tocar a su puerta… Iban por Adrián.
Desde ese día, Adrián Montes Fernández y otro sujeto llamado David Mejía Bravo se encuentran presos en un reclusorio de Tamaulipas, señalados por un testigo de haber asesinado en Nuevo Laredo al periodista Carlos Domínguez Rodríguez, el 13 de enero de 2018, supuestamente por órdenes de Jorge Alfredo Cantú García, tío del exalcalde de esa ciudad, Carlos Cantúrrosas.
Jhahaira dice que la Procuraduría General de Justicia del estado de Tamaulipas miente y que a su marido lo encarcelaron como “chivo expiatorio”. El 13 de enero de 2018, día en que asesinaron al colega Carlos Domínguez, Adrián Montes estaba en Zacatecas, a 670 kilómetros de distancia.
En marzo del año pasado fue detenido Jorge Cantú García y otros tres periodistas acusados de estar relacionados con el asesinato de Domínguez Rodríguez.
Hace un mes, el 14 de abril, Gabriel Garza Flores, uno de los periodistas apresados, murió cuando era trasladado a un hospital. Los testimonios de sus familiares dicen que le negaron atención en la torre médica del penal y que pudo haberse salvado.
Ahora, 15 meses después del homicidio de Carlos Domínguez, surge esta nueva historia de un montaje para encarcelar a dos personas que -afirman- se encontraban a cientos de kilómetros de distancia de Nuevo Laredo, pero que fueron detenidas por el testimonio de un solo testigo que afirma que Adrián Montes y David Mejía le confesaron el crimen.
El supuesto testigo protegido, que habría cobrado una recompensa de 2 millones de pesos y de iniciales JCYO, estuvo preso en 2015 por estar relacionado con varios secuestros y robos. De acuerdo con la defensa de los imputados, el que fuera abogado defensor del hoy testigo se llama Nataniel Isaí Castelán Iturría y actualmente es director general de operación del procedimiento penal acusatorio y oral de la Procuraduría General de Justicia del estado de Tamaulipas.
Jhajaira asegura que el día que mataron al periodista en Nuevo Laredo, su esposo se encontraba trabajando en Zacatecas. También asegura que Adrián le comentó que personal de la Procuraduría General de Justicia del estado le había dicho:
“…ya te chingaste, es por orden del gobernador y del procurador que te acusemos por la muerte del periodista Carlos Domínguez Rodríguez, porque no quieren quedar como pendejos ante los medios de comunicación, por lo que mejor confiesa que lo mataste y te podemos bajar la pena de prisión (sic)…”.
Algo tendrá que decir sobre este tema el gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, contra quien fue presentada una demanda de juicio político en la Cámara de Diputados, apenas este lunes 13 de mayo.

PD. A principios de este mes de mayo, el periodista Carlos Domínguez, hijo de Carlos Domínguez, le pidió al presidente Andrés Manuel López Obrador que interviniera en las investigaciones por el asesinato de su padre. El presidente se limitó a canalizar al colega con el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, y no volvió a hablar del tema.

*Periodista. Autor del Manual de autoprotección para periodistas y de la Guía de buenas prácticas para la cobertura informativa sobre violencia.