La fiesta fifí…

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El concepto surgió en Francia, en 1988, cuando François Pasquier organizó una cena para reencontrarse con sus amigos. Debido al número de personas que acudirían, quedaron en verse en el enorme parque Bois de Boulogne, ataviados de blanco para poder reconocerse; cada asistente invitaría a un amigo. Así nació la tradición Le Dîner en Blanc, la cual ha sido replicada en alrededor de 80 ciudades de 30 países.

En Querétaro, la anfitriona y organizadora del evento es Karen Reyes Retana Popovich; quien se desempeñó como coordinadora de Relaciones Públicas del Gobierno del Estado, en la administración del gobernador Ignacio Loyola Vera; aunque también colaboró en las de Francisco Garrido y José Calzada, en la Secretaría de Educación, y en el Centro Educativo y Cultural del Estado de Querétaro Manuel Gómez Morín.

El evento -que se ha realizado en la capital queretana desde el 2013, en lugares como el Jardín Guerrero, el Cerro de las Campanas y la Alameda Hidalgo- no está asociado a causas sociales o humanitarias; es simplemente una “reunión de amigos, cuyo único propósito es gozar la vida, recuperar nuestra capacidad de asombro y reapropiarnos de los espacios públicos, en una noche mágica y en un entorno inusual y extraordinario”, según el portal web queretaro.dinerenblanc.com.

Aunque aseguran que se trata de una organización sin fines de lucro, no es un evento gratuito; los asistentes deben pagar “cuotas de membresía y transacción”, de acuerdo con personas que asistieron a la edición 2019 -que se llevó a cabo la semana pasada en la Alameda Hidalgo- tuvieron que erogar entre mil y mil 600 pesos, dependiendo de si habían adquirido, en la tienda en línea del evento, alimentos y alcohol.

Existen un sinnúmero de lineamientos que deben ser acatados para poder asistir. En primer lugar, haber sido invitado y presentar el recibo electrónico que confirma la reservación… es decir, no cualquiera puede participar; vestir de blanco de manera elegante (incluso se recomienda el uso de antifaces y guantes blancos; nada de playeras, gorras, tenis o bermudas).

Se debe llevar una mesa plegable (de entre 60 y 80 cm); sillas plegables, de preferencia blancas; una bolsa o canasta de pícnic blanca, con la comida preparada para cenar (salvo que se haya adquirido en la tienda en línea, en donde podrá comprar, por ejemplo, el menú de Bowl Quinoa por 546 pesos, o el de Noodles por 577 pesos); mantel y servilletas blancas, platos y cubiertos blancos -que no sean de plástico- sacacorchos, copas y dos botellas de vino (blanco o tinto) o champaña por mesa (Moët & Chandon es patrocinador).

El sitio de la cena se mantiene en secreto para los invitados; por lo que se fija un punto de reunión, y de ahí son trasladados en autobuses al lugar determinado.

Le Dîner en Blanc es pues un evento exclusivo –“fifí”, diría López Obrador- y eso no tiene nada de reprochable… salvo que este se realice en un lugar tan emblemático para los queretanos como la Alameda Hidalgo, “un parque que cuenta con 212 años de antigüedad, en una superficie de 9 hectáreas, mil 692 árboles y 24 parques interiores”; como presumió el exalcalde Marcos Aguilar, al anunciar el proyecto de intervención en el que se invertirían 25 millones de pesos y que “forma parte de la historia del país, ya que tres presidentes de la República lo visitaron, así como los integrantes del Congreso Constituyente”.

¡Y no se diga del Jardín Guerrero o el Cerro de las Campanas!… sí, ahí donde el emperador Maximiliano de Habsburgo fue fusilado. ¡Lo que son las cosas!, ¿no?

Varias preguntas quedan sin respuesta: ¿El municipio de Querétaro permitiría a cualquier grupo de amigos, cuyo único fin fuera también de gozar la vida, armar una fiesta privada en estos lugares; y –además- sin cobrarles un peso?, ¿se permite consumir alcohol en los parques?, ¿se pueden encender velas y luces de bengala en estos?

Seguramente no; y eso habla de que lamentablemente hay privilegios que solo quienes se jactan de ser “fifís” (aunque orinen en la vía pública) pueden darse… y que son permitidos por las autoridades.