Sincronizando el reloj interno

Cada vez que postergamos el descanso, trabajamos de más y comemos a deshoras, estamos alterando nuestros ritmos biológicos naturales

Desde hace más de una década se han vinculado los problemas metabólicos con lo que se llama un desajuste de los ritmos circadianos, es decir, que comer a deshoras podría ocasionar un aumento considerable de peso.

Como parte del ciclo Con-ciencia y café, organizado por Fundación UNAM y la Escuela Nacional de Estudios Superiores unidad Juriquilla, el experto en el área de cronobiología Manuel Miranda Anaya compartió con los presentes el tema Mi reloj biológico y la obesidad.

“El estudio de los ritmos circadianos se enfoca en entender el reloj biológico, que es un centro cerebral que se encarga de darle un compás a la fisiología humana. Cuando existe una perturbación, un daño o alguna desestabilización de este sistema de cronometría, se favorece un aumento de peso, lo que tiene que ver con cambio de horarios o hábitos de trabajo, problemas genéticos o fisiológicos relacionados con el reloj biológico”, compartió el investigador de la Facultad de Ciencias de la UNAM.

Miranda Anaya destacó que el objetivo de esta charla es concientizar a la gente sobre la importancia que tiene respetar los ritmos circadianos, ya que los desajustes en nuestros horarios naturales son factores que facilitan la aparición de enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes y hasta cáncer; además generan cambios de ánimo.

“El punto de partida es entender por qué son importantes las funciones de un reloj biológico, en este caso el circadiano: si estamos manipulando nuestro ambiente con malos hábitos de sueño, en los horarios de ingesta de alimentos, llevamos a cabo un mínimo o nada de ejercicio, no estamos en contacto con los ciclos ambientales e incluso no ponemos atención a la cantidad y calidad de luz a la que estamos expuestos, biológicamente nos estamos afectando”.

Además, explicó que los humanos seguimos siendo seres vivos que evolucionamos en un planeta con ciclos naturales básicos y mucha de nuestra fisiología responde a ellos, y cuando nosotros tenemos la capacidad de alterar las horas de trabajo, de ingesta alimenticia y de sueño, y nos exponemos a ciertos estimulantes como la cafeína o el alcohol en exceso, nos creamos hábitos que no son naturalmente parte de nuestra vida como especie, los cuales nos ponen en riesgo.

“Cuando el cambio de los hábitos es de vez en cuando, el cuerpo se adapta sin problema, el problema es cuando el cambio de hábitos es continuo, esto causa consecuencias a largo plazo; el tema de la obesidad lo refleja a la perfección: la condición de obesidad no se alcanza de un día a otro, sino en términos de meses e incluso en años, y la posibilidad de regresar a una condición original tampoco es inmediata, mucha gente quiere tener soluciones a corto plazo para problemas que tomaron mucho tiempo”, finalizó.

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