Nos quedamos exactamente igual

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Siempre es grato ver caras conocidas, amistades de hace muchos o de algunos años, en realidad el tiempo no siempre es lo relevante, sino la calidad de la amistad, de una amistad que nos ha llevado por diferentes caminos que terminan en el periodismo.

El lugar fue el auditorio Jaime Torres Bodet, del Museo Nacional de Antropología, que fue la sede de la primera Cumbre de Libertad de Prensa, convocada por el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ).

El evento tuvo como razón fundamental (otra vez) ver la difícil situación en la que las y los periodistas en México tenemos que hacer nuestro trabajo, volver a revisar la ineficacia del gobierno en todos sus niveles para brindar protección o para investigar y castigar las decenas de asesinatos y miles de agresiones que hemos padecido en los últimos 20 años.

En esta cumbre convocada por el CPJ hubo una mesa interesante que ayudó a ilustrar la manera en que Donald Trump, Nicolás Maduro y Andrés Manuel López Obrador comparten esa facilidad que tienen para descalificar a la prensa y quedó claro que eso solo eleva nuestras vulnerabilidades.

Eso si, destacó la participación de la veterana reportera Blanche Pietrich, que puso en la mesa la responsabilidad e irresponsabilidad de las empresas mediáticas que han sido cómplices en la descomposición de nuestra flacucha democracia y que además nos maltratan como empleados y empleadas.

En el Museo de Antropología estuvo presente Alejandro Encinas Rodríguez, subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, y se curó en salud diciendo que no iba a dar su opinión personal porque iba en representación del gobierno federal, y obvio dijo lo que ya sabemos y, por supuesto, no ofreció ninguna acción institucional para resolver la impunidad y cumplir la obligación del Estado por proteger a periodistas.

Es importante decir que el CPJ invitó al presidente López Obrador, movió sus fechas para ajustarse a las del presidente y aún así no fue. El gran ausente, dijeron las reporteras Adela Navarro y Anabel Hernández.

Estuvieron quienes siempre están en estos foros hablando de lo que ya sabemos, pero, como sucede en otros foros, fue nuevamente un muro de lamentaciones y, como bien anticipó el reportero Rogelio Hernández López en su columna Miradas de Reportero de este lunes 17 de junio, no hubo en este nuevo encuentro entre pares, ninguna propuesta desde nuestra labor como periodistas para establecer los mínimos de autoprotección y diseño de protocolos para hacer coberturas de riesgo.

No es que esta cumbre del CPJ sea inútil. Esta cumbre mantiene en la agenda pública este tema que nos ocupa desde hace casi dos décadas, pese a que los gobiernos del PAN, PRI y Morena se han empeñado en ignorar de manera dolosa.

Sin embargo lo que nos falta es recuperar la agenda que en 2012 intentamos impulsar y que era la de avanzar de manera paralela con nuestra propia responsabilidad y obligación de cuidarnos, de hacer protocolos de cobertura segura, de hacer nuestro trabajo de manera profesional. Esta agenda que iniciamos unos cuantos, es la que está pendiente y ojalá haya otra cumbre como esta donde nos inviten a platicar sobre ella.

* Periodista. Autor del Manual de autoprotección para periodistas y de la Guía de buenas prácticas para la cobertura informativa sobre violencia.