¿Dios mío, Dios mío… por qué nos has abandonado?

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“Realmente el diablo le tiene bronca a México”, declaró el Papa Francisco hace algunas semanas… hoy empiezo a creer que tenía razón.

De lo contrario, ¿cómo explicar las 12 mil 31 carpetas de investigación iniciadas en el país por las fiscalías estatales o procuradurías, por homicidios dolosos (2 mil 476 tan solo en mayo, la cifra más alta en el año), las 79 mil 435 por lesiones dolosas, las 369 por feminicidios, las 571 por secuestros, las 9 mil 589 por abusos sexuales, las 5 mil 395 por violaciones y las 27 mil 974 por narcomenudeo… en los primeros cinco meses del año, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública?

¿Cómo explicar las 57 mil 980 llamadas de emergencia al 911, de enero a abril de este año, por incidentes de violencia contra la mujer?, ¿y las 216 mil 686 por violencia familiar?, ¿y los más de 40 mil mexicanos desaparecidos?, ¿y las 390 fosas clandestinas detectadas solamente entre 2009 y 2014 -con 1418 cuerpos y 5 mil 786 restos humanos- según el estudio Violencia y Terror, hallazgos sobre fosas clandestinas en México; de la Universidad Iberoamericana y la organización Artículo 19?

¿Cómo explicar que nuestro país sea el más peligroso para ejercer el periodismo?, ¿cómo explicar -tan solo por citar una cifra- los seis periodistas que han sido asesinados, en lo que va del año?

¿Cómo explicar el acoso y las humillaciones de Donald Trump hacia México?, ¿cómo explicar el sometimiento de nuestro país hacia Estados Unidos?, ¿cómo explicar la militarización de nuestra frontera sur?

¿Cómo explicar el miedo de salir a la calle, por las altas posibilidades de ser víctima de la delincuencia?, ¿cómo explicar la incertidumbre de una madre porque su hija o hijo adolescente no ha regresado a casa?

¿Cómo explicar que un sacerdote haya sido detenido por, presuntamente, haber asesinado a un seminarista?

¿Cómo explicar que el presidente, que prometió cambiar al país, se pase por el arco del triunfo el marco legal; solo porque se asume como el redentor de los mexicanos?

¿Cómo explicar que el presidente se niegue a aceptar una caída en la generación del empleo, cuando sus propios datos revelan lo contrario; y que se moleste porque la opinión pública no aprueba que los 481 mil 548 becarios del programa ‘Jóvenes Construyendo el Futuro’ sean incluidos en la cifra de crecimiento de empleo, porque no constituyen empleos formales?

¿Cómo explicar que un presidente califique y trate como sus enemigos a quienes no piensan como él?

¿Cómo explicar que un presidente destine 30 millones de dólares a otro país; cuando entre sus gobernados hay quienes carecen de servicios médicos, de medicinas, de escuelas, de luz, de agua, etc.?

¿Cómo explicar que decisiones importantes sean tomadas con votaciones a mano alzada, en eventos ‘ad hoc’; y que se considere que esa es la democracia participativa que merecemos?

¿Cómo explicar que quien gobierna considere que aplicar la ley a expresidentes es anclarse en el pasado, aunque eso signifique impunidad?

¿Y cómo explicar que mientras los mexicanos estamos sumidos en la desesperanza, la frustración, la impotencia por todo este panorama –y por lo que pudiere venir- Peña Nieto baile una cumbia al ritmo de los Ángeles Azules?

¡En serio, Diosito, ¿por qué nos has abandonado?!