La vida difícil con AMLO

A estas alturas del partido, como suele decirse, las expectativas de la población no han encontrado respuestas claras en las acciones emprendidas del gobierno federal y sí muchas dudas que están causando incertidumbre y enojo en personas opositoras al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Para un gran número de simpatizantes de él, la desilusión y el temor se van apoderando de ellos. Muchas otras viven una situación parecida a los hombres y mujeres que son víctimas de infidelidad por su pareja: la frustración de los gobiernos anteriores les hace pensar que todos son iguales y no quieren saber nada de lo que es el gobierno. Quizá los únicos que se encuentran contentos son aquellos que reciben algún estímulo o beneficio económico, a diferencia de quienes se han quedado sin empleo o han visto reducir su salario.
Pareciera que las posturas de la población se han polarizado y hay, según los datos que yo tengo, el grupo de los fifís y corruptos y, por otra parte, los idealistas que creen en el cambio que propone el gobierno de la 4a. Transformación.
El asunto en esta contienda es que se está procesando un incremento en la inconformidad de intereses y en la “locura política ciudadana”; en una reducción de la estructura laboral (tan solo hay que esperar los despidos en el sector salud a fines de este mes) y la cancelación de programas y apoyos que antes se otorgaban a la población. Los impactos al empleo, la salud, la cultura, la educación y la justicia estarán generando daños al bienestar de la población. Y no me refiero a la salud mental, pues este concepto está vetado por los gobiernos estatales y el federal. No existe. Y si lo logran percibir, lo ven como en los tiempos del Porfiriato: los enfermos son aquellos que están en contra del desarrollo de la Nación.
El gobierno de AMLO está generando una difícil vida cotidiana para la población mexicana. Esto es todo lo contrario de lo que hacemos los profesionales de la psicología, que es trabajar para facilitar la vida de las personas, muy a pesar de los inconvenientes y eventos adversos a los que se enfrentan.
Por ello, el máximo órgano gremial de los psicólogos en México, la Fenapsime, A.C., ha extendido una solicitud de audiencia con el señor presidente de México para presentarle un plan de desarrollo elaborado por integrantes de 25 organismos asociados a ella, que pretende conseguir algunos objetivos comunes a los planteados por nuestro primer mandatario, pero con estrategias y acciones claras que implican sumar el esfuerzo de todos las y los mexicanos.
Se trata de una lucha conjunta contra el egoísmo, la violencia, el recelo y la ira desmedida. ¿Cómo se pretende trabajar en ello? Pues educando para la salud, para afrontar la soledad no deseada y disminuir la tendencia autodestructiva de la población.
Si se quiere ver de otra manera, es una propuesta para incorporar a iniciativas de ley en salud mental y en educación, mismas que han estado detenidas en las instancias legislativas.
AMLO expresa una gran cantidad de frases de forma normal, pero con un contenido, en ocasiones, de poca información, de modo que cuesta trabajo entender su pensamiento. En ocasiones, él utiliza una palabra por otra, como un intento de aproximación verbal en su discurso del momento, generando críticas que no ayudan en nada. Espero, sinceramente, que él jamás desaparezca la palabra salud mental y la sustituya por locura. Estaremos perdidos si eso pasa.