A la caza de mentiras

Es un día cualquiera y, como persona común y corriente en estos tiempos, estás en muchos grupos de Whatsapp y de repente recibes una alerta de mensaje nuevo.
Reaccionas y ves que te reenviaron (porque aparece el detalle de “reenviado”) un mensaje que te advierte y te anticipa que le sucedió al primo de un amigo, que fue víctima de un atraco en una tienda de conveniencia o que es el nuevo modus operandi de un robo porque un delincuente se mete a la cajuela de tu auto en la gasolinera.
Como estos, hay cualquier cantidad de mensajes diarios que en muchos casos las personas terminan reenviando sin siquiera haber leído.
Y pasan los días, las semanas, los meses y seguimos discutiendo sobre las ‘fake news’ y el riesgo que representan. Y hace unos días la BBC de Londres publicó una serie de recomendaciones para identificar esas noticias falsas que abundan en la red.
Además de estas buenas recomendaciones de la BBC, nos toca a las y los periodistas abonar para reducir la proliferación de mentiras en la red.
Hace casi dos años, el 12 de julio de 2017, en este mismo espacio hablaba yo sobre la importancia de hacer buen periodismo justo en los tiempos de las ‘fake news’. El 31 de enero de 2018 volví a hablar sobre la responsabilidad que tenemos para verificar hechos y evitar la reproducción de mentiras que pretenden convertirse en verdad; hablaba de la era de la posverdad.
El buen periodismo es un antídoto contra las noticias falsas, incluyendo aquellas falsedades que nacen desde los puestos de poder, con personas y funcionarios que manipulan cifras, ocultan datos o mienten con toda intención.
Hacer bien nuestro trabajo como periodistas sirve para ofrecerle a la audiencia información clara, precisa, útil, verificada, documentada, con fuentes certeras, y no opiniones, de tal forma que con los hechos podamos demostrar lo que sucede.
¿Cómo saber cuando una noticia es falsa? En general considera estas recomendaciones:
1. ¿Quién te mandó esa noticia? No porque sea una persona conocida, quiere decir que sea con-fiable en este caso.
2. ¿El sitio es un sitio confiable y hecho por periodistas profesionales?
3. ¿Tiene una fuente real con nombre y apellido o un documento? Si dice que “un estudio revela” y no dice qué estudio ni quién lo hizo, seguramente es mentira; igual que si por alguna razón no creíble no indica personas o instituciones que difundan esa información.
4. ¿Tiene información de contexto que ayude a entender lugares, fechas, circunstancias? ¿Has pensado en cuantos asaltos hay a un mismo OXXO, por ejemplo?, porque resulta que nunca nadie dice exactamente la dirección.
5. ¿Tiene imágenes engañosas? Hay fotos que cualquiera se roba de otros sitios y las comparte como hechos reales. Verifica si la imagen o el video son de mala calidad, si se ven cortados o les falta alguna parte y revisa si esa imagen de verdad corresponde al sitio que dice representar.
6. ¿El texto tiene autor? Las y los periodistas publicamos con nuestro nombre y solo en casos extremos recurrimos al anonimato. Si esa “noticia” no tiene el nombre de quien la hizo, entonces es un tema de desconfianza.

PD. Esta semana la columna Entre periodistas cumple dos años de publicarse en Códigoqro. Gracias a Eduardo Urbiola, por abrir espacios para la autocrítica entre quienes hacemos periodismo. Gracias a Malena Hernández, por confiar en mí, y a Claudia Hernández y todo el equipo de edición de Códigoqro, por hacer posible que cada semana esta reflexión se dé entre iguales, Entre periodistas.

*Periodista. Autor del Manual de autoprotección para periodistas y de la Guía de buenas prácti-cas para la cobertura informativa sobre violencia.