El derecho a tener nombre e identidad

Este martes 23 de julio, la diputada de Morena en el Congreso del Estado de México Liliana Gollas Trejo presentó una iniciativa para reformar el artículo 3.1 y adiciones al capítulo 8 del Código Civil de la entidad, a fin de permitir que las personas puedan cambiar su acta de nacimiento para que su nombre corresponda con la identidad genérica con la que viven.
Esta iniciativa que han dado a llamar ley de identidad sexo-genérica, permitiría a personas transgénero y transexuales cambiar no solo su acta de nacimiento, sino también toda su documentación y abrirse puertas para que dejen de ser víctimas de discriminación y de que les nieguen el acceso a empleo, servicios de salud, educación o cualquier cosa, solo porque su credencial de elector tiene una identidad distinta a la de la persona.
Mujeres trans que podrán vivir legalmente como mujeres y no con el nombre de hombre, o bien, hombres que podrán vivir como hombres y ya no tener documentos que llevan nombre femenino.
Si avanza esta reforma, el Estado de México se sumaría a Ciudad de México y Coahuila, que son las entidades donde es posible hacer este cambio legal.
Sin embargo, y aunque sea una minoría de la población la que tendría ac-ceso a este derecho, es una reforma trascendental en materia de derechos humanos.
Y sobre esto, pese a que la prensa presume ser un espacio donde deben respetarse, protegerse y promoverse los derechos humanos, los medios históricamente han invisibilizado a la comunidad trans y en contadas ocasiones son materia informativa.
A veces, en un sentido muy negativo, encontramos “notas” sobre la comunidad trans solo cuando la vinculamos a temas como prostitución o, peor aún, cuando hay hechos violentos precisamente porque algunas personas trans ejercen el sexo servicio (como si los heterosexuales no lo hicieran).
Invisibilizar o estigmatizar desde la prensa a cualquier minoría solo favorece que los esquemas discriminatorios se propaguen con mayor rapidez y fuerza, y eso refiriéndonos al trato informativo, porque cuando los medios creen que la ridiculización de la comunidad trans es algo cómico, entonces la vulneración de derechos es aún mayor.
PD. “La revista Proceso, por ejemplo, no se portó bien con nosotros (…) y todos los buenos periodistas de la historia le han apostado a las transformaciones”. Así lo dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador en su conferencia matutina del lunes 22 de julio.
Otra declaración para descalificar a la prensa mexicana y que hace ver que para el presidente es obligación de cualquier periodista ser militante y aplaudidor de la cuarta transformación. Si hasta Peña Nieto sabía que las y los periodistas no aplaudimos. Ya decir cualquier cosa adicional es ocioso.

* Periodista. Autor del Manual de autoprotección para periodistas y de la Guía de buenas prácticas para la cobertura informativa sobre violencia.