Tu potencial es ilimitado

Todos lo hacemos. En nuestras conversaciones internas nos echamos porras por cosas de las que nos sentimos satisfechos (“Me felicito por animarme a expresarle mi verdadero sentir a mi jefe”) y también nos recriminamos por acciones fallidas (“Soy un desgraciado ingrato, bien pude haberle hecho ese favor”). Ambos tipos de pensamientos son de lo más normal. El problema es cuando predominan aquellos en que nos desvalorizamos. En PsychAlive, un blog especializado, se señala al respecto: “El autodesprecio es la sensación latente de que no somos lo suficientemente buenos… nuestra voz interior nos reprende y castiga diciéndonos lo torpes, estúpidos o insensibles que somos”.
El tipo de conversaciones internas que tengamos es, pues, un indicador confiable de qué tan alta o baja es nuestra autoestima y a nadie sorprenderá que quien se siente bien consigo mismo es notoriamente más feliz que el que se recrimina constantemente por sus fallas. La escritora Pilar Jericó apunta en el diario El País: “La forma en que te hablas a ti mismo condiciona tu capacidad para afrontar las dificultades”. Si piensas en una situación agradable, se activará una zona de tu cerebro relacionada con la recompensa. Un estudio de la Universidad de Michigan muestra, por ejemplo, que cuando nos hablamos en segunda persona en situaciones difíciles (“Tú puedes, Lupita, creo en ti”), salimos más fácilmente del atolladero.
Una técnica efectiva para ejercitar la zona de recompensa del cerebro es la de las afirmaciones positivas. No conozco a una autora mejor que Louise Hay en este terreno, quien aconseja sustituir el derrotismo con pensamientos poderosos que nos muevan a la acción.
Te comparto, lector/lectora, las siguientes afirmaciones, que he seleccionado del libro Pensamientos del corazón, de dicha autora, y que te invito a repetir tan seguido como puedas en tu mente: “Soy una persona abierta y receptiva”, “Dejo resplandecer la luz de mi amor”, “Puedo hacer lo que quiera”, “Mi amor no conoce límites”, “Merezco amor”, “En este mismo momento me amo y me acepto”, “Abro nuevas puertas a la vida”, “Cada día aprendo algo nuevo”, “Soy un ser armonioso”, “Me enfoco en la paz y la verdad”, “Estoy dispuesto a cambiar y crecer”, “Me encanta ser yo”, “Dejo que la totalidad de mi ser vibre con la luz”, “Siempre tengo opciones”, “Acepto lo que es mejor para mí”, “Estoy en armonía con la naturaleza”, “Confío en el proceso de la vida”, “Soy libre de ser yo”, “Me elevo por encima de mis limitaciones”, “Respiro amor y emano vida”, “Expreso mi verdadero ser”, “Con amor bendigo a mi familia”, “Mi hogar es un puerto de paz”, “Creo mi futuro y creo en mi futuro”, “Sí, me lo merezco”, “Soy libre”, “Dejo que los demás sean ellos mismos”, “Tengo derecho a llevar la vida que quiera”, “Observo lo que sucede dentro de mí”, “Yo tomo mis propias decisiones”, “Me libero de las viejas heridas y me perdono”, “Este es un día de plenitud”, “Mi potencial es ilimitado”, “Sigo mi sabiduría interior”, “Escucho los mensajes de mi cuerpo”, “Me libero de mis miedos”, “Equilibro mi parte masculina y femenina”, “Amo la vida”, “Convierto mis experiencias en oportunidades”, “Estoy en paz”, “Soy una persona flexible”, “Soy un ser digno de amor”.