Los barrios, guardianes de la riqueza cultural de Querétaro

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La raíz viva de una ciudad se encuentra en sus tradicionales barrios, con sus fiestas patronales, su arquitectura y las costumbres de quienes ahí han vivido a lo largo de los años

Los mercados, las plazas, las fiestas patronales y los antiguos muros de adobe que conviven con las construcciones contemporáneas de ladrillo y concreto son un emblema del patrimonio cultural que tiene Querétaro.

Con el primer trazo de la ciudad, se formaron los barrios más antiguos: La Cruz y San Francisquito, asentamientos prehispánicos que hasta la fecha conservan su trazo irregular y que en la actualidad muestran su legado con las festividades de los Concheros.

Con el tiempo y crecimiento de la ciudad, los indígenas fueron desplazados hacia la periferia, creándose los barrios de San Sebastián, San Roque, El Tepetate y El Cerrito. Posteriormente se fueron asentando los barrios de La Trinidad, Santa Catarina, San Gregorio, La Piedad y San Agustín del Retablo.

Los barrios, que datan de los siglos 16 y 17, se iban formando por capillas o congregaciones, otros aparecieron como consecuencia del fenómeno demográfico en los siglos subsiguientes.

Dentro de la estructura religiosa, cada barrio tenía sus funciones específicas determinadas por sus rasgos distintivos en las celebraciones de devoción particular o por la dedicación del templo.

Algunos historiadores mencionan entre 17 y 40 barrios queretanos; cabe destacar que todo lo documentado en este tema, se da gracias a la memoria histórica transmitida por los habitantes a través de Ios años.

Para el antropólogo social Edgardo Moreno Pérez, autor del libro Vuelo y Andanzas por los barrios de Querétaro, todos los barrios son diferentes, su gastronomía, sus festividades y su devoción se encargan de resguardar y difundir la esencia de Querétaro.

Una de las principales características de los barrios es la relación entre sus habitantes y el medio: quienes ahí viven, se conocen y conviven en un entorno fraternal.

Aún persisten algunos elementos que, como una máquina del tiempo, trasportan a aquellas épocas a quien los admira: los muros, los oficios como el del zapatero, la vida de los vecinos, las boticas, los mercados, las tienditas de la esquina y las fiestas patronales (que más que tener un sentido religioso son un símbolo de identidad); todo ello se niega a morir, dando una muestra de la riqueza cultural de la ciudad.

Querétaro tiene gran oferta de muralistas urbanos: Secult