Un escritor de altos vuelos

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El escritor francés Antoine de Saint-Exupéry fue un piloto aviador al que sus viajes le dieron una visión única para escribir los libros con los que ha pasado a la posteridad

La vida del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry fue la aviación, actividad que le dio todo y a la vez se lo quitó. Gracias a la aviación conoció Europa, el norte de África, el norte, centro y sur de América, y recibió inspiración para escribir sus libros, pero también perdió la vida.

Antoine estudio bellas artes y arquitectura; además, mientras cumplía con su servicio social, se inició en la aviación, para más tarde realizar algunos vuelos comerciales de la compañía de Pierre Georges Latécoere, la cual realizaba servicios postales de carga y pasajeros.

Trabajando en Buenos Aires, conoció a su esposa, la salvadoreña Consuelo Suncín. Tras una mala racha de la empresa de aviación, Antoine se dedicó al periodismo, cumpliendo algunas temporadas en la Indochina Francesa (Vietnam), Rusia y España durante la Guerra Civil.

En 1944, al inicio de la Segunda Guerra Mundial, retornó a la aviación en vuelos de reconocimiento fotográfico para combatir en territorio francés a las fuerzas alemanas.
El 31 de julio de 1944 se le encargó un vuelo para conseguir datos sobre el movimiento de las tropas nazis en el Valle del Ródano, con la intención de apoyar el desembarco aliado en Provenza. De Saint-Exupéry partió en su aeronave, una Lightning P38, desde la base de Córcega, para al poco tiempo caer al mar, sin que a la fecha se sepa la causa del fatal accidente.

El cuerpo del escritor nunca fue recuperado y solo algunas partes de la avioneta han sido localizadas.