¿Es obsoleto el Acuerdo de París contra el cambio climático?

Daniel Alejandro Bocanegra Osornio

En tiempos recientes se ha puesto en evidencia que, muy probablemente, las conclusiones y obligaciones recíprocas asumidas en el Acuerdo de París en el año 2015, a estas alturas, son insuficientes para frenar el cambio climático.
Dado lo anterior, es relevante analizar particularmente la situación tan crítica que se presenta en el Ártico. Estudios recientes de la Universidad de Cincinnati revelan que un aumento en las temperaturas globales en dos grados implicaría un 28% de probabilidad de que en septiembre de cada año -punto de quiebre entre el verano y el invierno ártico-, el hielo marino del Ártico desaparezca en su totalidad, trayendo un resultado catastrófico para su fauna endémica, puesto que su movilidad se vería limitada a la placa continental, reduciendo su acceso a alimentos e incluso inhibiendo su capacidad reproductiva.
Así mismo, el deshielo total también ocasionaría afectaciones en la capacidad de regeneración de las capas marinas en invierno, lo que, acompañado con la generación de gases de efecto invernadero en el ritmo actual, traería consigo el aumento de las temperaturas del planeta.
Bajo estas premisas, no debe pasar inadvertido el hecho de que el estudio que da a conocer esta informacion, está sostenido en nuevos modelos de cálculo y estadística, y que son diversos a los elementos técnicos empleados para la celebración del Acuerdo de París, razón por la cual subyace la pregunta: ¿es necesario replantear los compromisos asumidos en dicho tratado?
Debemos recordar que el Acuerdo de París de 2015 fue emitido dentro de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, acogiendo con satisfacción la aprobación de la resolución A/RES/70/1 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, titulada Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en donde, entre otras cuestiones, se asumió el compromiso de evitar que la temperatura del planeta no aumetara más allá de dos grados centígrados.
En la actualidad, este tipo de estudios demuestra que las condiciones ambientales del planeta son aún más severas de lo que se preveía hace cuatro años, cuando se partía del principio de que el aumento de dos grados en la temperatura global ya generaba una probabilidad de catástrofe mayor que la que acogíamos en el pasado y que 1.5 grados es el margen de no retorno.
Aunado a ello, las constanes violaciones a las restricciones de caza furtiva por parte de Japón y la decisión de EUA de salir del Acuerdo de París, así como la implementación del Plan Energético América Primero, traen consigo problemáticas que en 2015 no se habían tenido en cuenta y, por tanto, el planteamiento de medidas de mitigación y prevención para inhibir el cambio climático se ha quedado en una absurda letra muerta.
A partir de tales consideraciones, es imperante que se replanteen las obligaciones de cada una de las naciones participantes y, en ese entendido, se construya una nueva plataforma de acción en la que se establezcan metas y objetivos menos alentadores, con sanciones más severas y una obligación de homologación en legislaciones internas; de otra manera, el panorama luce cada vez menos esperanzador.

*Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Querétaro y asociado en la Firma Ballesteros & Mureddu S.C.