Abuelos, los héroes que transmiten sabiduría y amor

Ante las exigencias de la sociedad actual, cada vez son más los padres que dejan a sus hijos al cuidado de los abuelos

Su andar se ha vuelto lento y su memoria se ha ido desgastando, pero su cara cubierta por las arrugas se ilumina al ver llegar a sus nietos. Así son los abuelos, únicos, entrañables e inolvidables. Estén o no estén ya en este mundo, ellos simbolizan ese lugar al que siempre podremos volver para acurrucarnos, aunque sea en los recuerdos.

Con ellos aprendemos más con menos reglas, ellos educan con serenidad, madurez y mucha diversión.

Y es que las exigencias de la sociedad han hecho que los padres se vean en la necesidad de dejar a sus hijos al cuidado de los abuelos y, aunque la tarea les complace, su libertad de acción se ve restringida y, en muchos casos, el peso de los años les impide atenderlos en la plenitud de sus facultades.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México (INEGI), de los 3 millones de niños que permanecen en casa, el 61 por ciento está bajo el cuidado de sus abuelos.

Aunque los abuelitos cuidan a sus nietos con disposición y amor, no podemos negar que el envejecimiento es un proceso absolutamente natural e irremediable por el que atraviesa toda persona con el paso del tiempo, y que dificulta ciertas actividades de la vida cotidiana.

“La principal dificultad a la que se enfrentan los adultos mayores es el deterioro físico, derivado del proceso natural del envejecimiento, que dificulta la realización de actividades elementales como subir y bajar escaleras, realizar su aseo personal, vestirse, salir, cocinar, limpiar la casa y moverse dentro de su domicilio”, acota el sitio web del Gobierno de México, en un artículo a propósito del Día del Abuelo, que se celebra en el país el 28 de agosto.

El artículo también menciona que el miedo al cambio físico, a tener muchos “achaques” o enfermedades, a quedarse solo, abandonado y a deprimirse por no poder mantener el estándar de vida son los principales fantasmas que rondan a las personas mayores de los 60 años.

Pide Iglesia no dejar en el abandono a abuelos