Más mujeres acusan a Plácido Domingo de acoso sexual

La cantante Angela Turner Wilson denunció que Domingo se paró detrás de ella y colocó las manos sobre sus hombros, las deslizó debajo del sostén, dentro de su bata y le tocó los senos.

Angela Turner Wilson, quien desempeñaba uno de los papeles estelares y había sido elogiada en las reseñas, señaló que una tarde antes de la función de “El Cid”, la obra de Jules Massenet de la Ópera de Washington, cuando ella y Domingo estaban uno al lado del otro colocándose el maquillaje, él se levantó de la silla, se paró detrás de ella y colocó las manos sobre sus hombros. Ella lo miraba en el espejo cuando, de pronto, le deslizó las manos debajo del sostén, dentro de su bata y le tocó los senos, recordó.

“Me dolió”, dijo la cantante a The Associated Press. “No fue suave, me apretó duro”. Añadió que después Domingo se dio media vuelta y se fue, dejándola atónita y humillada.

Wilson, hoy de 48 años y profesora de canto en Dallas, es una de 11 mujeres que hablaron después de que la AP reportó el 13 de agosto que numerosas mujeres acusaron a Domingo de acoso sexual, conducta lasciva y de perjudicarlas profesionalmente si lo rechazaban.

En las semanas posteriores a la publicación de la historia, las mujeres han dado a conocer más historias. Según ellas, hubo manoseos no deseados, persistentes pedidos de reuniones privadas, llamadas telefónicas nocturnas y súbitos besos en los labios.

Varios empleados de las salas de teatro narraron a la AP cómo protegían a las jóvenes del cantante mientras la gerencia hacía la vista gorda.

La vocera de Domingo rechazó en un comunicado los señalamientos, pero no ofreció detalles.

“La continua campaña de la AP para difamar a Plácido Domingo no es sólo desacertada sino carente de ética. Estos nuevos señalamientos están llenos de incongruencias y, al igual que el reportaje inicial, en muchos aspectos, simplemente equivocados”, dijo la vocera Nancy Seltzer. “Debido a que la investigación está en curso, no daremos detalles, pero enfáticamente rechazamos la imagen engañosa que la AP está tratando de pintar del señor Domingo”.

Wilson dijo que se animó a hablar tras enterarse de la reacción de Domingo al reportaje de AP, en el cual aseguró que a su parecer su conducta “siempre fue bienvenida y consensual”.

“¿Qué mujer va a querer que él le toque los senos? Y dolió”, dijo la cantante. “Y después de eso yo tenía que subir al escenario y actuar como si estuviera enamorada de él”.

Melinda McLain, quien era coordinadora de producción de la Ópera de Los Ángeles en la temporada inaugural 1986-87 y trabajó también en la Ópera de Houston con Domingo, dijo a la AP que se esforzaba por evitar que el cantante quedara en las salas de ensayo a solas con mujeres jóvenes, aun cuando él lo haya pedido, y trataba de contratarle asistentes hombres.

“Creábamos todo tipo de artimañas para mantenerlo alejado de ciertas cantantes”, recordó McLain. “Jamás hubiera yo enviado a una mujer a acompañarlo en su camerino”.

McLain aseguró que otra estrategia era invitar a la esposa de Domingo, Marta, a las fiestas del elencoporque si Marta estaba ahí, él se comportaba”.

Numerosos empleados del departamento de vestuario de la Ópera de Los Ángeles, donde Domingo ejerció diversos cargos desde la década de 1980, contactaron a la AP las últimas tres semanas para decir que trataban de evitar que mujeres entraran en el camerino de Domingo incluso recientemente, en la temporada 2016-2017, y que la gerencia supo por años de la conducta del cantante.

“Mi supervisor me dijo que evitaban que entraran jóvenes atractivas a su vestuario debido a su conducta”, afirmó una empleada que pidió no ser identificada porque sigue trabajando en la ópera y teme represalias. Añadió que Domingo era conocido por “acercarse demasiado a las chicas, abrazarlas, besarlas, tocarlas y ser físicamente afectuoso con ellas”.

Otra empleada de vestuario describió cómo una vez apenas y logró evitar que Domingo “me plantara un enorme beso en los labios”. Dijo que alcanzó a voltearse y que el beso terminó en la mejilla. Aseguró que reportó el incidente a su supervisor, quien le aconsejó no quedarse a solas con el maestro.

Una exempleada de la Ópera de Los Ángeles relató que un día Domingo la empujó contra la pared, le agarró la mano y le susurró en la oreja mientras su jefe, un hombre, miraba perplejo. Alguien debió decirle a Domingo que ello era inapropiado, comentó la exempleada, “pero no la chica con los auriculares que está simplemente tratando de hacer su trabajo”.

La mujer recordó que entre el personal corría un chiste según el cual a las jóvenes cantantes “había que rociarlas con un aerosol anti-tenor, como si fuera un insecticida, para repeler a los tenores”.

El barítono Robert Gardner contactó a la AP para decir que él observó la conducta de Domingo con la mezzosoprano Patricia Wulf, que inicialmente fue la única mujer dispuesta a dar su nombre. Wulf trabajó con Domingo y Gardner en 1998 en la Ópera de Washington, donde el maestro fue además director general, y el barítono confirmó que Domingo insistía en invitar a Wulf.

“Yo lo veía colocándose en las salas de ensayo o en los pasillos de tal manera que pudiera acercarse a ella, y era obvio que ella lo estaba eludiendo”, dijo Gardner.

Wulf dijo a la AP que todas las noches después de la actuación, Domingo le susurraba al oído la misma pregunta: “Patricia, ¿tienes que irte a tu casa?’”

Si bien ella trataba por todas maneras de eludirlo, dice que él era tan insistente que a veces ella temía salir del vestuario si sabía que él estaba afuera. Aunque Domingo nunca la tocó físicamente, ella dice que no cabe duda de cuáles eran sus intenciones.

Tanto Wulf como Angela Turner Wilson dijeron que no reportaron la conducta del legendario cantante a la gerencia por temor a que nadie les creyera o que serían ellas las penalizadas.

Wilson dijo a la AP que hubo numerosas invitaciones para que fuera a su apartamento a ver el video de un papel que él quería para ella. O para salir a cenar, los dos solos.

“Yo decía, ‘No, maestro’. Muchas veces dije eso. Sentía que si decía ‘maestro’ sería más respetuoso”, recordó.

“Me la pasaba diciendo no. Le decía ‘No, no me voy a encontrar con usted. No, no me iré a su apartamento’. No, no, no”.

Poco después del inicio de las actuaciones el 30 de octubre, recordó la mujer, Domingo vino a su camerino y entró sin tocar la puerta, diciendo que quería desearle suerte en la presentación. Entonces, dijo, él añadió: “Necesito un beso. Este es un papel muy exigente y necesito un beso tuyo para que me dé fuerzas”.

Wilson dijo que ella se negó, recordándole nuevamente que ella era una mujer casada, pero él insistió.

“Recuerdo estar pensando, ‘Necesito llegar a la puerta’”, contó. “Empecé a abrir la puerta y él la cerró con fuerza, con el pie y con la mano y la mantuvo cerrada, diciendo ‘Necesito ese beso’ y no me dejaba salir”.

Wilson comentó que aunque ganó el prestigioso premio al Artista del Año entregado por esa casa de ópera en el 2000, dijo que la Ópera de Washington nunca la volvió a contratar, algo que ella atribuye a la influencia de Domingo.

Aseguró que durante años calló sobre sus experiencias con Domingo “porque pensé que nadie iba a hablar”. Pero cuando leyó la nota de la AP, dijo, se dio cuenta de que algo se podría lograr.

“Yo sé que si dejo pasar la oportunidad y me quedo callada, me voy a sentir 20 veces peor”, comentó. “Es una carga enorme como para estar llevándola la vida entera. Y cada vez que sale otro relato de #MeToo, caigo en un lugar oscuro y estoy harta de eso”.

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