La sorpresa del Sr. Obispo…

“Esta mañana hemos recibido con sorpresa la noticia de que el Santo Padre, el Papa Francisco, ha decidido trasladarme de Querétaro a la Arquidiócesis de Durango”, declaró Faustino Armendáriz, en un video difundido poco después de que la Conferencia del Episcopado Mexicano informó -el 21 de septiembre- de la designación del obispo de Querétaro, como nuevo arzobispo de Durango.

“Lo hago con la fe propia de aquel que se deja conducir por lo que Dios quiere, por su voluntad (…) La lógica de Dios no es la misma que la lógica del hombre”, dijo.

Pero, en realidad, no debió ser una sorpresa para él… trabajó para ese fin; ansiaba escalar en la jerarquía de la Iglesia Católica, aunque quizá más bien deseó haber llegado a la Arquidiócesis de Hermosillo, en su estado natal; anhelo que no se concretó.

En Querétaro, Faustino Armendáriz ─cuyo rostro, junto con el del polémico nuncio Girolamo Prigioni, fue inmortalizado en un arco de cantera en San Pedro, Huimilpan─ estuvo muy cerca de la clase política… ahí están las numerosas imágenes con gobernantes, en todo tipo de eventos. No sería extraño que de la misma manera se comportara con quienes, dentro de la jerarquía católica, tienen injerencia en un nombramiento así.

Entre los reporteros, por cierto, es bien sabido que para fotografiarlo hay que hacerlo “de lado”, porque así lo pide él mismo… “es vanidoso”, comentan.

Algunos periodistas narran sus experiencias al tratarlo, particularmente los domingos, en las entrevistas al término de la misa de 9 de la mañana en la Catedral; se refieren a él como elitista con los medios: “Quien habla bien de la Diócesis tiene ciertos privilegios en las entrevistas, por ejemplo, contesta y ahonda más en los temas”. Incluso hay quien lo califica de “arrogante”.

Cuando quien escribe solicitó una entrevista con él hace algunos años, me pidieron que enviara previamente ─y por escrito─ las preguntas; a lo cual no accedí, y quedé a la espera de si ─a pesar de ello─ permitirían el encuentro.

Y sí, días después el obispo aceptó recibirme en su residencia oficial; y ya una vez sentada frente a él, me arrebató ─literalmente─ de las manos el pequeño trozo de papel en el que había escrito algunas ideas para la entrevista.

Enseguida reclamó en tono serio ─aunque sonriendo─ el que no hubiera entregado antes las preguntas, mientras trataba de descifrar lo escrito en la hoja. Me quedé atónita, sin saber si debía salir corriendo de ahí; pero antes de atar a hacerlo, se mostró dispuesto a los cuestionamientos, así que continué con mi trabajo.

A mi mente viene también cómo, antes de que cantara el gallo, por una declaración del padre Francisco Gavidia ─tras el homicidio del abogado Alejandro Ledesma─ de que “(la violencia) ya no está en Michoacán; está a dos cuadras de la Catedral”, el desmentido de la Diócesis no se hizo esperar. “A él le parece y alcanza a ver este ambiente, es muy respetable su opinión”, dijo el vocero Martín Lara, para luego elogiar el trabajo de las autoridades, en lo relativo a la seguridad.

De su labor pastoral, no me atrevería a hacer aseveración alguna; pero recuerdo bien que en la exposición fotográfica por los 150 años de la Diócesis, en la Alameda Hidalgo, su imagen apareció más que los miles de testimonios gráficos que seguramente hay en un camino tan largo, de evangelización en la entidad…

Así pues, lo sorprendente es que a Don Faustino la noticia de su ascenso le haya causado “sorpresa” esa mañana, cuando él mismo reveló en rueda de prensa que dos días antes había hablado con el Nuncio, sobre la realidad de la arquidiócesis de Durango; en donde ─por cierto─ podrá celebrar a su gusto los 400 años de su erección como diócesis.

Sorpresa también provoca ver que horas antes de su “sorpresivo” ascenso como arzobispo hubiera hecho cambios y nombramientos significativos de sacerdotes en Querétaro… Los católicos somos hombres y mujeres de fe, y entendemos el funcionamiento de la jerarquía de la Iglesia; pero no somos tontos, y esto ha sonado al más puro estilo de los políticos. ¡Por favor!, no nos hable de “sorpresas”.