AMLO y su victimización…

“Pobre Juárez, que los padeció; pobre Madero, que los padeció; pobre el general Lázaro Cárdenas, que los padeció; en general los liberales que los padecieron, porque ─además─ son muy hipócritas, esa es su doctrina, tiran la piedra y esconden la mano…”

Con este preámbulo, el presidente de la República ─Andrés Manuel López Obrador─ se refirió la semana pasada, a una solicitud de información sobre su condición de salud física y mental; la cual atribuyó ─de inmediato, durante su rueda de prensa mañanera─ a los conservadores.

“Llegó una solicitud, nada más para que tengan una idea de cómo son los conservadores ─que además no son mis enemigos, porque yo no tengo enemigos, ni quiero tenerlos; son, si acaso, mis adversarios─ pero son muy especiales”, dijo, aunque acotó: “quién sabe también si sea cierto, pero bueno, porque es anónimo”.

“Ayer pidieron un informe al instituto de la transparencia…”, reiteró, para enseguida desviarse del tema ─como suele hacerlo─ y arremeter en contra del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI): “además imaginen, este instituto lo creó el conservadurismo, lo apoyaron los de la supuesta sociedad civil y la prensa conservadora, el instituto de la transparencia; nunca vieron nada de corrupción, cuesta mil millones de pesos mantener ese instituto”.

“Miren lo que piden”, retomó, para luego enumerar: “constancia médica y psiquiátrica del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, con los generales de una institución médica de nivel y sus visibles, tales como: papel membretado, timbrado, del médico o institución médica que expide la constancia con fotografía. La fotografía debe estar cancelada con el sello y la firma del médico que la expide, tiempo que ha sido médico del paciente, dar a conocer el estado de salud local y fecha de la consulta, sello y firma del médico.También se solicita un análisis general de orina y de química sanguínea, a la fecha actual del mes de octubre; así como el dictamen cardiovascular de la persona, especialmente consultando enfermedades coronarias, hipertensión arterial, enfermedades cardiorrespiratorias, cardiopatías, insuficiencia cardiaca, arritmia, enfermedad arterial periférica, cardiopatía congénita y si dentro de su vida ha sufrido de parálisis facial, así como análisis toxicológicos y de enfermedades crónico degenerativas o terminales… Imagínense, no se miden”.

Y sí, la lista parece excesiva, pero lo cierto es que ─aunque él asegure que va a transparentar todo─ puede negarse a entregarla, si así lo desea; porque, si bien la salud del presidente es un tema de interés público, la ley vigente consigna que estos datos son confidenciales y corresponden al ámbito privado de las personas… por más que debatamos ahora sobre si esto representa un retroceso en el derecho a la información (¡que lo es!).

Pero además, López Obrador se equivoca al asumirse como “víctima” de los conservadores por esta petición de información; porque sus antecesores neoliberales también “padecieron” lo mismo.

De Vicente Fox, se insistió en saber si sufría depresión y consumía Prozac; de Felipe Calderón, si era alcohólico; de Enrique Peña Nieto ─por su palidez y evidente baja de peso─ si padecía alguna enfermedad grave que lo había llevado al quirófano en dos ocasiones: para extraerle un nódulo tiroideo y la vesícula.

En todos los casos, la salud de los presidentes se mantuvo en secreto; a pesar de que les llovieron solicitudes de acceso a la información y de las impugnaciones en tribunales.

…Por cierto que no estaría nada mal que alguien le explicara al Sr. Presidente cómo es el procedimiento de acceso a la información pública, cómo funciona la Plataforma Nacional de Transparencia, qué son las Unidades de Transparencia de los sujetos obligados y en qué momentos sí interviene el INAI; porque parece no tenerlo muy claro.