¿El loco?

El hombre que el jueves pasado trepó a Los Arcos, cuchillo en mano, nos mantuvo en vilo por cerca de tres horas: las autoridades en redes sociales daban cuenta del “presunto intento de suicidio”, del cierre de la vialidad en ambos sentidos, de las labores de convencimiento y del apoyo psicológico que le brindaban; los medios de comunicación reportaban constantemente; quienes circulaban por ahí, de inmediato, captaban con sus celulares el momento para subirlo a la Web.

El individuo ─vestido de negro, de cabello largo y no más de 40 años, con un cuchillo en la mano que colocaba en su cuello de forma amenazante─ se desplazaba con sorprendente facilidad y ligereza de un lado hacia otro, por la angosta superficie del ícono queretano… como si estuviera a punto de volar; y eso es lo que más incertidumbre generaba en los de abajo.

Sin embargo, allá, él permanecía indiferente ante el desquiciamiento del tráfico que provocaba y ─evidentemente─ ante el sinnúmero de calificativos que por todos lados se escuchaban: loco, demente, perturbado, desequilibrado, chiflado, lunático, ido, tocado, etcétera.

Él desconocía las reacciones vía internet: “Ya tírate cabrón que te recojan con una pala y que ya nos dejen pasar hijos de su puta madre”…

Él también era ajeno a las demandas de los estudiantes universitarios que, a la misma hora y en calles no muy lejanas, gritaban consignas en torno al transporte público; también lo era ante los sondeos sobre la satifacción hacia los apoyos en esa materia; y ante los incrédulos que sentenciaron: “Bien por el gobierno y su actor ‘el suicida’ que desvió la atención para que nadie hablara de la marcha de los alumnos de la UAQ por el aumento al transporte. Buen show apoyado por los medios chayoteros. Y el Oscar es para ‘el pseudo suicida de Los Arcos’ ”.

Él ignoraba totalmente los reclamos en redes sociales del standupero Carlos Ballarta de que la presentación de su espectáculo en Querétaro “Dios está muerto” había sido cancelado, dizque por el pensamiento retrógada de los gobernantes… igualmente lo era ante las explicaciones oficiales de que en realidad sus promotores no habían hecho trámite alguno…

Él estaba tan distante de la publicación, en el Periódico Oficial del Estado de Baja California, de la reforma avalada por el Congreso para ampliar de dos a cinco años el periodo de Jaime Bonilla Valdez…

Él permanecía tan apartado de la violencia que se desataba, también en ese momento, en Culiacán; y que al paso de las horas revelaría de manera cruda la humillación hacia las fuerzas armadas por detener al hijo de “El Chapo” y luego tener que liberarlo; y evidenciaría la incapacidad del Gobierno federal para enfrentar al crimen organizado…

Y quizá por eso, a pesar de que parecía tan pequeño allá arriba, pude verlo yo misma al circular por el bulevar Bernardo Quintana… ¡se veía tan libre!

Entonces entendí como ─con la nada a su alrededor─ lo único que necesitaba era un cigarro y a su pareja sentimental…

P.D. “Tengo una pregunta que a veces me tortura: ¿estoy loco yo o los locos son los demás?”. Albert Einstein