¿La culpa es del fentanilo?

El secretario de Marina, José Rafael Ojeda, confirmó que un helicóptero de la dependencia a su cargo sí trasladó a fiscales de Estados Unidos y personal de la DEA a Culiacán, Sinaloa.

De unos días a la fecha, el término ‘fentanilo’ se ha pronunciado cada vez más en las ruedas de prensa del presidente Andrés Manuel López Obrador… sobre todo tras el operativo fallido para detener al hijo de “El Chapo”, Ovidio Guzmán López.

El 29 de octubre, el propio López Obrador informó que había dado la instrucción de no transmitir “durante algún tiempo”, mensajes sobre las acciones de su gobierno, salvo la campaña en contra de las adicciones: “Así como tenemos el quién es quién en los precios de los combustibles, vamos a estar informando un día a la semana sobre este plan: qué es el fentanilo, por qué se propagó, los efectos que produce; todo”.

Ese mismo día, el subsecretario de Seguridad Pública, Ricardo Mejía Berdeja, reveló que al interior del grupo bilateral México-Estados Unidos en materia de seguridad, se había abordado el flagelo que hoy representa el fentanilo, “una nueva droga que está sembrando mucho dolor y mucha muerte”, dijo, y que ha generado un mercado de adictos en la Unión Americana; lo que “ha venido contaminando también parte de nuestro país”.

Además, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, describió el desplazamiento del consumo de las llamadas drogas de inicio (cannabis) hacia las drogas de impacto, en su mayoría, sintéticas (cocaína, metanfetaminas, cristal y opioides; donde destacó al fentanilo).

El funcionario explicó que en México el consumo de esta droga no era un problema, debido al estricto control de la prescripción médica de los opioides; contrario a lo que ha sucedido en el vecino país: “Sí se recetaban, sí se comercializaban, sí se producían en México o se importaban, pero para un uso muy restringido (…) México no usaba opioides como primera línea de tratamiento del dolor (…) y eso fue muy benéfico”.

Sin embargo, acotó: “se propagó en Estados Unidos, contribuyendo a la epidemia que había sido inicialmente inducida por el uso médico de los opioides; y ahora vemos ya señales de uso en México, y nos preocupa”.

¿El motivo?

Medios nacionales, como Eje Central, han documentado cómo prácticamente México se ha convertido en el “dealer de fentanilo de los Estados Unidos”: “En 2017 hubo más de 47 mil muertes por sobredosis de opioides sintéticos en Estados Unidos y 4 mil más en Canadá. Dos cárteles mexicanos son responsables: el del Pacífico y Jalisco Nueva Generación”, relató Jonathan Nácar, el pasado 5 de julio.

En septiembre del 2018, el mismo periodista había publicado que Estados Unidos se encontraba en “emergencia mortal por el fentanilo”: “Ya no se trata de casos aislados o esporádicos, como hasta el año pasado reportaban las autoridades mexicanas, pues en los nueve meses de este año se han contabilizado, al menos, 30 aseguramientos que se concentran en cinco estados, en donde tiene influencia el Cártel del Pacífico”.

Por otro lado, Oscar Balderas, de MVS Noticias, el 23 de octubre pasado reveló que el mes anterior, por la intervención de la Administración de Control de Drogas de los Estados Unidos (DEA), un grupo de políticos norteamericanos había viajado a Culiacán, Sinaloa —junto con autoridades mexicanas— para constatar cómo operaba el crimen organizado en el país.

Tras la visita, señaló también la publicación, la Casa Blanca envió un mensaje a la Fiscalía General de la República: “el gobierno mexicano debía detener, de inmediato, el envío de heroína, metanfetaminas, fentanilo y cocaína hacia Estados Unidos, si no querían toparse con un disgusto del presidente Donald Trump. Aquel mensaje vino con una sugerencia: en el Departamento de Justicia de Estados Unidos figuraba un nombre que ya tenía un cargo por el delito de conspirar para enviar justo esas drogas al otro lado del Río Bravo: ese nombre era Ovidio Guzmán López”. De ahí, argumentó, el fallido operativo en el que fue detenido y luego liberado el hijo de “El Chapo”.

En la conferencia de prensa del 30 de octubre -cuando el gobierno federal presentó el informe sobre los hechos en Culiacán- el secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, se refirió a Ovidio Guzmán de la siguiente manera:

“Este presunto delincuente es de los principales que mueven drogas a Estados Unidos en el ámbito de metanfetaminas y fentanilo. El fentanilo es la droga que actualmente está causando mayores daños a la sociedad en todo el mundo”. Un kilogramo de este enervante —agregó— cuesta 400 mil dólares americanos.

Asimismó, confirmó que en lo que va de la administración han asegurado 142 kilogramos, 313 mil 417 pastillas y 714 ampolletas de esta droga.

El 31 de octubre, en medio de cuestionamientos sobre si Estados Unidos había jugado algún papel en el operativo para capturar a Ovidio Guzmán, el presidente de México aseguró: “Nosotros no recibimos órdenes de Washington”.

Ese mismo día, la Embajada de Estados Unidos en México, aseguró en un comunicado de prensa, que ninguna agencia de este gobierno estuvo involucrada en el operativo.

El viernes 1 de noviembre, el secretario de Marina, José Rafael Ojeda, confirmó en la rueda de prensa que un helicóptero de la dependencia a su cargo sí trasladó a fiscales de Estados Unidos y personal de la DEA a Culiacán, Sinaloa.

En octubre de 2017, Donald Trump declaró una emergencia nacional de salud pública por la adicción a opiáceos: “Llevará muchos años, incluso décadas, controlar este azote de nuestra sociedad”, sentenció el presidente estadounidense.

¿Qué es el fentanilo?

• Opioide sintético similar a la morfina, pero entre 50 y 100 veces más potente; es adictivo.

• Es recetado a pacientes con dolores intensos, especialmente después de una cirugía o a quienes padecen dolor crónico.

• Como fármaco recetado se conoce como Actiq®, Duragesic® y Sublimaze®; el fentanilo ilegal es llamado Apache, China Girl, China White, Dance Fever, Friend, Goodfellas, Jackpot, Murder 8 y Tango & Cash.

• Recetado se administra en forma inyectable, en parche sobre la piel o en pastillas; el ilegal, se vende en forma de polvo, pastillas o gotas (en envases para los ojos o rociadores nasales).

• También es mezclado con otras drogas como heroína, cocaína, metanfetamina y MDMA (éxtasis) para abaratar su costo.

• Efectos: felicidad extrema, aletargamiento, náuseas, confusión, estreñimiento, sedación, problemas para respirar, pérdida del conocimiento, hipoxia por sobredosis (puede llevar a estado de coma y causar daños permanentes en el cerebro; también puede causar la muerte).

• Es una de las drogas sintéticas más relacionadas con las muertes por sobredosis.

• Un kilogramo cuesta alrededor de 400 mil dólares.

Fuente: Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de EU (NIH)/Sedena

NUMERALIA:

• En 2017, 72 mil personas murieron en Estados Unidos por sobredosis; más de 47 mil por opioides farmacéuticos (fentanilo y análogos).

• En el último año han sido asegurados en México 142 kilogramos, 313 mil 417 pastillas y 714 ampolletas de fentanilo.

• Los aseguramientos se han registrado en 13 entidades del país, principalmente en Baja California y la Ciudad de México.

Fuente: Informe Mundial sobre las Drogas 2019, Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC)/Sedena/Eje Central

No hay consumo de fentanilo en Querétaro; sí de heroína: Ceca