Armoniza tu espacio y conecta con tu interior

La meditación es una de las herramientas fundamentales para controlar el estrés y estar bien con nosotros mismos y con nuestro entorno

Para tener una vida llena de paz, calma, serenidad y armonía, es importante reservar un pequeño espacio de tiempo para estar con nosotros mismos y conectar con nuestro interior.

La meditación es una de las herramientas fundamentales para lograr estar bien con nosotros mismos, y por ende, estar bien con nuestro entorno. Dentro del budismo tibetano se proporcionan diversas herramientas para entrenar la mente y lograr esa conexión interna.

“Las sesiones de meditación se realizan en dos partes, la primera es sobre la calma mental o shamata, el cultivo de la atención plena en algún objeto de meditación, que puede ser la respiración, cuando empezamos a meditar nuestra mente se va a otros lados pero la idea es mantener la atención en nuestra respiración”, explicó Dulce Nayeli Rico, del centro de enseñanza budista Casa Tibet Querétaro, que se dedica a difundir la cultura tibetana y los valores universales que esta promueve: el amor bondadoso y la no violencia.

Así mismo, detalló que las meditaciones abiertas al público que ofrecen todos los viernes a las 11:00 y 19:30 horas, se dividen en dos partes: la primera que es la relajación con la ayuda de la respiración y la segunda que es la meditación analítica, en la que se analizan cuestiones de la vida desde un punto imparcial.

“Estas meditaciones analíticas giran en torno a los cuatro inconmensurables, que dentro del budismo tibetano son: el amor bondadoso, la compasión, la alegría empática y la ecuanimidad”.

Conexión

Para lograr la meditación es importante tener en cuenta algunos puntos:

Comodidad: quitarse los zapatos y elegir una prenda de vestir cómoda, evitar prendas ajustadas y objetos como el reloj o el celular que pueden generar distracciones.

Espacio: encontrar un lugar que permita estar relajado y sin interrupciones ni interferencias.

La postura: que se tenga la espalda derecha para que la respiración circule de manera adecuada y que se fortalezcan los músculos. Que el cuerpo este es una postura cómoda para que la incomodidad no se vuelva un obstáculo.

La mirada: debe ir hacia un punto fijo, puede ser con los ojos cerrados o abiertos.

La mente: tener pensamientos, sensaciones, emociones y por lo tanto distracciones es normal, pero lo importante es que cada vez que llegue una distracción se debe dejar pasar. Un ejemplo muy común que ponen los expertos es comparar estas distracciones con las nubes del cielo, sabemos que están ahí porque son parte del cielo, entonces los pensamientos son como nubes, ahí están porque forman parte de la mente, pero lo importante es no se engancharse con ellos y regresar a sentir la respiración.

Concentrarse en un objeto: educar al cerebro a atender un objeto ayuda a vivir el presente, sin preocuparse por lo que ya pasó o lo que apenas va a suceder.

Armonización

Los cuencos tibetanos armonizan tanto a la persona como el espacio que habita, las vibraciones que producen estimulan lo físico, lo emocional, lo energético y lo espiritual.

Los golpes suaves o el frotamiento continuo del palo pequeño de madera sobre el metal genera una onda similar a un mantra (sonidos que, según algunas creencias, tienen algún poder psicológico o espiritual). Los expertos aseguran que el sonido que emiten los cuencos es capaz de actuar a nivel celular, porque penetra la materia, estimulan la introspección y armonizan el sistema nervioso y cardiaco.

Introducir los cuencos tibetanos en las sesiones de meditación permite armonizar la energía y estimular los estados de ánimo.

Los cuencos emiten sonidos y vibraciones muy particulares que armonizan los siete chakras recorriendo el cuerpo de abajo hacia arriba: la raíz, el sacro, el plexo solar, el corazón, la garganta, el tercer ojo y la corona.

Las vibraciones recorren la columna vertebral y el sistema nervioso a partir de la cual llegan a cada órgano y célula armonizando todo el cuerpo.