Las piezas del rompecabezas…

Dos mensajes en WhatsApp, difundidos por el hermano de Karen Espíndola en redes sociales: “mami ya estoy en general anaya tomo el taxy ya voy. T amo”(sic) y “Mami este señor se ve bien sospechoso y grosero”, bastaron para generar una gran conmoción.
¡Y cómo no; si la ONU alertó desde marzo, sobre 9 mil mujeres desaparecidas en el país; si según cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), tan solo de enero a octubre de este año, en el país ha habido 809 feminicidios; si 2309 mujeres fueron víctimas de homicidios dolosos; si 55 mil 716 sufrieron lesiones dolosas; si 357 fueron secuestradas; si 10 niñas fueron víctimas de tráfico de menores y 1248 de corrupción de menores!
¡Cómo no iba a surgir una gran movilización y una especie de histeria colectiva… si también en los primeros diez meses del año, 326 mujeres fueron víctimas de trata; si 158 mil 425 reportaron al 911 incidentes de violencia; si 4543 reportaron al mismo número episodios de abuso sexual; si 6 mil 362 llamaron por acoso u hostigamiento sexual; si 3 mil 272 reportaron haber sido violadas; si 235 mil 702 informaron de incidentes de violencia de pareja y 603 mil 838 de otras situaciones vinculadas con violencia familiar!
Sin embargo, como un rompecabezas de 10 mil piezas que requiere de una gran habilidad ─y de mucha paciencia─ para colocar correctamente cada una, fue lo sucedido después; tras la difusión del video que mostró a la joven en un bar ─y no privada de la libertad, como se había presagiado─ y que su ausencia había sido voluntaria.
Y sí, ¡lo más importante es que ella esté viva, que no le haya sucedido nada malo; que tuvo la fortuna de regresar a su casa… suerte que miles no han tenido!
Y sí, ¡ahora es imprescindible que la atención se centre en todas aquellas mujeres que siguen desaparecidas!
Y sí, ¡las autoridades deben actuar de inmediato y la sociedad debe exigirles que no dejen de hacerlo y que no haya impunidad!
Y sí, ¡la vida privada es de cada persona, y eso está garantizado en la Constitución!
Y sí, ¡nadie tiene derecho a juzgar o linchar a los demás!
Y sí, ¡los medios de comunicación deben informar, sin olvidar la ética!
¡Pero también debemos reflexionar sobre el porqué se presentan conductas como la de Karen, que provocaron todo este enredo; y cómo el entorno social impacta el estado emocional de las personas!
¡Y sobre el porqué han incrementado los delitos en contra de las mujeres!
¡Y sobre qué sucede al interior de las familias, para que un hombre decida agarrar a batazos a su mujer mientras duerme, como le sucedió a Abril… y quizá, después mandar matarla!
¡Y sobre por qué un juez es capaz de liberar a un agresor de tal magnitud!
¡Y sobre qué ha llevado a tantos hombres, taxistas o no, a simplemente tomar a una mujer como si fuera un ser de menor valía cuando su instinto así se los ordene y después arrojar su cuerpo ─con vida o sin vida─ en cualquier baldío!
¡Y sobre cómo estamos educando a nuestros hijos e hijas ante este panorama!
¡Y sobre lo que nos espera como sociedad, de seguir así!
Porque, como las piezas amontonadas sobre la mesa de ese rompecabezas, no podremos presumir la imagen completa si no logramos embonarlas todas… y cada hueco, por muy pequeño que sea, seguirá dejando un espacio vacío…

P.D. Porque yo soy la causante de tus iras
de tus tensiones
de tus penas
y además soy didáctica
destruyo tu paz todos los días
y te amarro.
Nunca supe hasta hoy
que yo era así de impresionante.
Creía ser mujer
nunca supe que fuera un cataclismo. (Ana María Rodas)