Entre chismes y campanas 22 de enero

Que fue una confusión, jeje

Que tras el papelón que hizo a nivel nacional al declarar que la propuesta de López Obrador de rifar el avión presidencial era para pagar la deuda externa, el diputado local de Morena Mauricio Ruiz Olaes aseguró que lo que quiso decir fue “deuda del avión”, en lugar de “deuda externa” (¡ajá!).

“En la inercia del propio diálogo que se realizaba en la entrevista, confundí los términos que estábamos manejando, señalando que con la venta del avión se cubría la #deudaexterna, cuando en realidad la #deuda a la que me refería era la relacionada con la venta de dicha aeronave”.

Por supuesto, el diputado recurrió a la ya clásica estrategia en el discurso de los morenistas cuando ya no saben qué decir: revirar y acusar a los “adversarios” de no haber objetado las corruptelas del pasado: “Muchos se sienten ofendidos por mi grave error, por qué no se sintieron ofendidos cuando salió la compra de este avión, cuando este avión se ocupaba muchas veces hasta para que la esposa se fuera a Europa a comprar ropa…”, etc., etc., etc.

Por supuesto que ‘errare humanum est’ (errar es de humanos), pero el punto es que este señor se olvida de que el cargo que ostenta, lo obliga a actuar de manera responsable; y la defensa de la 4T se ha convertido en una obsesión en la que se vale todo: dividir, mentir, agredir, etc. Por cierto, ¿en serio ha sido catedrático de la UAQ? ¡Ups!

¡Falso de toda falsedad!

Y otro que no se mide es el alcalde de San Juan del Río, Guillermo Vega, quien luego de que la ESFE determinó que omitió comprobar y justificar más de 467 millones de pesos el 2018, que entorpeció y obstaculizó la fiscalización superior, además de entregar información imprecisa, incongruente y contradictoria; ahora resulta que solo fue un problemita en la foma de entregar la información. El punto es si su contabilidad tiene o no el soporte y si entregó tal información durante la auditoría.

Que sí fue acto vandálico

La CEA confirmó anoche que el “percance” en Monte Blanco I, en el que 17 viviendas y 14 vehículos resultaron dañados, sí fue producto de un acto vandálico que “inhabilitó la correcta operación de la válvula del Tanque Lázaro Cárdenas”. ¡Uf!