Después de 47 años, Reino Unido abandonará la Unión Europea

A partir del próximo 31 de enero, se abrirá un compás de espera hasta el 31 de diciembre de este año para que Reino Unido y la Unión Europea negocien el futuro de sus relaciones comerciales

Tres años y medio después del referéndum del 23 de junio de 2016, cuando 51.8 por ciento de los ciudadanos británicos votó a favor del Brexit, frente a 48.1 por ciento que preferían permanecer en el bloque comunitario; Reino Unido abandonará la Unión Europea (UE) el próximo 31 de enero. Con este divorcio, Londres pondrá fin a 47 años de relaciones políticas y comerciales con Bruselas.

Desde que se conoció el resultado del referéndum, el cual inauguró la época de las fake news, el proceso para abandonar la UE representó un laberinto político para los británicos, quienes fueron testigos de la renuncia de dos primeros ministros, David Cameron y Theresa May, y de la llegada al número 10 de Downing Street de Boris Johnson, quien cumplirá con su promesa de “concretar el Brexit el 31 de enero, sin peros ni excusas“.

La crispación social entre defensores y opositores a la salida del Reino Unido del bloque comunitario terminó por beneficiar al Partido Conservador, que logró una mayoría no vista en la Cámara de los Comunes del Parlamento desde la época de la exprimera ministra conservadora Margaret Thatcher.

“Yo escribí los discursos de la reina durante mis 10 años como primer ministro y no recuerdo una sola ocasión en la que Europa me dijera que no podía hacer algo respecto a la salud, la educación, la seguridad, los impuestos o el gasto público. El argumento de los euroescépticos es denunciar una gran conspiración futura de Europa, algo bastante endeble. Una de las cosas más extrañas de todo este debate es que Reino Unido no ha estado nunca en mejor posición dentro de Europa que ahora. No formamos parte de la moneda única. No formamos parte de Schengen. Tenemos todos los beneficios del mercado interior y controlamos nuestra estrategia política todo lo que queremos”, dijo el exprimer ministro laborista Tony Blair, en uno de sus últimos intentos por evitar el Brexit.

El acuerdo de divorcio

Aunque el próximo 31 de enero, Reino Unido abandonará formalmente la UE, no habrá cambios inmediatos en las relaciones políticas y comerciales entre Londres y Bruselas, ya que comenzará un periodo de transición para que ambas partes negocien las condiciones de su futura interacción. Dicho plazo vence el 31 de diciembre de 2020.

El pacto entre Boris Johnson y las instituciones europeas establece también que el país insular debe pagarle al bloque comunitario aproximadamente 39 mil millones de libras esterlinas, es decir, casi 50 mil millones de dólares, para saldar los compromisos que adquirió como nación integrante desde el 1 de enero de 1973.

Otra de las claves del acuerdo es que tanto Reino Unido como la UE se comprometieron a preservar los derechos de los ciudadanos británicos que viven y trabajan actualmente en suelo europeo; asimismo, a mantener los derechos de los ciudadanos europeos que habitan y laboran en territorio británico.

Sin embargo, el punto más controvertido del Brexit es la “salvaguarda irlandesa”, la cual busca garantizar que no exista una frontera dura entre Irlanda del Norte (una de las cuatro naciones británicas junto con Inglaterra, Gales y Escocia) y la República de Irlanda (un país independiente y miembro de la UE).

La solución acordada entre Londres y Bruselas implica que las barreras aduaneras entre territorio británico y europeo se ubiquen en la frontera entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña. Además, existe un compromiso entre ambas partes para que Irlanda del Norte mantenga las regulaciones europeas sobre circulación de bienes.

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