‘ Fake news’ a la mexicana

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Siempre de lado del pundonor, Malena Hernández denunció el lunes pasado en este espacio la aberrante práctica de Trump y sus esbirros de tildar de ‘ fake news’ (noticias falsas) toda información periodística que ponga en tela de duda su torcida visión del mundo. Con igual acierto, desenmascaró la sistemática descalificación de la que han sido objeto periodistas como ella desde áreas de comunicación social gubernamentales, y la sospechosa similitud de estas tácticas con las utilizadas por la propaganda nazi en su momento.

Fruto del mismo árbol envenenado es el reciente berrinche de Jaime Rodríguez, gobernador de Nuevo León, en contra de los medios informativos de esa entidad norteña por la simple razón de que estos publican aquello que la sociedad exige saber y no lo que él quisiera. “Ya es hora de ponerles un alto a los medios; cuando mienten nadie les dice nada”, arguyó tras amenazarlos con demandas penales.

Llama la atención que las coces y relinchos de ‘ El Bronco’ vayan dirigidos precisamente a quienes lo han exhibido como el fraude que es, y no en contra de los funcionarios corruptos que tanto prometió combatir en campaña. Y es que el arrebatado político no dijo ni pío cuando hace unos días un juez congeló la orden de aprehensión en contra de Rodrigo Medina, su antecesor en el cargo, sobre quien pesa una acusación de peculado por 3 mil 567 millones de pesos.

No es la primera vez que el irascible mandatario insta a los ciudadanos a darle la espalda a la prensa. “Ustedes no compren periódicos –declaró en febrero- no gasten dinero inútil; lean Facebook, es gratis”, tras lo cual reveló que solo los usa para limpiar su camioneta. ¿El motivo de su encono? “Siempre lo están cuestionando todo”.

Una funcionaria del gobierno federal nos había obsequiado antes con una joya de similar factura: “Los periódicos se hicieron para matar moscas y limpiar vidrios”. Rosario Robles se expresó así cuando salió en defensa del entonces gobernador de Chihuahua, César Duarte, cuyo enriquecimiento ilícito era señalado en los diarios. “Es muy fácil destruir con la palabra”, acotó la titular de Sedatu. Yo espero que el exmandatario tenga oportunidad de darle las gracias cuando la Interpol finalmente le eche el guante, en cumplimiento de la orden de aprehensión girada por un juez federal.

Es claro que el periodismo mexicano está viviendo días aciagos. Abona a esta preocupación la negligencia criminal de personajes como los referidos, quienes con sus bravuconadas han contribuido al clima enrarecido que respiramos. En Estados Unidos se ha encendido también la luz de alarma ante los inflamatorios tuits de Trump en contra de Mika Brzezinski, del programa noticioso ‘ Morning Joe’ , a quien tildó de “loca de bajo coeficiente intelectual”. (La comunicadora refirió su extrañeza por “la obsesión enfermiza del presidente con nuestro programa de televisión”). Y, por si fuera poco, el agente naranja simuló golpear, en un video, a un periodista de CNN.

Regresando a México, ¿podría el presidente Peña Nieto hacer ahora sí algo para proteger la integridad de nuestros informadores? Un buen inicio sería descontinuar el burdo y
siniestro espionaje del que son objeto Carmen Aristegui, Salvador Camarena y otros periodistas independientes.