10% de obesos atendidos en el IMSS, sufren megarexia

A pesar de que puede considerarse a la megarexia como una enfermedad letal, al no ser un trastorno reconocido; la mala alimentación lleva a complicaciones propiciadas por el abuso de la salud.

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Del universo de los pacientes que llegan al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Querétaro, particularmente al área de Nutrición, el 70 por ciento presentan obesidad. De ellos, un 10 por cierto sufre de megarexia sin saber que la tienen y sin ser diagnosticados, expuso Verónica Tamayo Silva, Nutrióloga de la Clínica número 13 del IMSS.

La megarexia es un trastorno de la imagen corporal que no permite a personas que presentan sobrepeso y obesidad ser conscientes de que su condición física no es saludable, por el contrario, hay quienes llegan a verse delgados y a sentirse orgullosos, asociando la obesidad con el buen comer.

Tamayo Silva expuso que a esta clínica llegan al mes -en promedio- 5 personas con esta patología; sin embargo, de ellos solo en uno el tratamiento resulta exitoso. Esto a pesar de que puede considerarse a la megarexia como una enfermedad letal, al no ser un trastorno reconocido; pues la mala alimentación lleva a complicaciones propiciadas por el abuso de la salud.

“Es un trastorno alimenticio de nuevo descubrimiento. La megarexia consiste en las distorsiones que tenemos de nuestra imagen; en la megarexia, la persona que tiene un problema de obesidad o que tiene un sobrepeso se ve en condiciones perfectas e incluso se considera saludable, lo que impide que se lleve a cabo un tratamiento de manera exitosa, porque la percepción es algo que nosotros los nutriólogos no podemos mejorar”, refirió.

Y es que, precisó, que a pesar de brindar al paciente un diagnóstico nutricional, este no acepta el trastorno; incluso la detección es compleja, puesto que aún no se reconoce médicamente –del todo- como tal la ‘megarexia’.

La canalización del paciente que hace el médico familiar al nutriólogo, deriva de la obesidad o sobrepeso y generalmente va aunado a múltiples patologías. Además, el paciente siente rechazo o no siente adecuado el tratamiento nutricional.

“No sabe, él (paciente) no tiene conciencia de que está obeso y que necesita un cambio de hábitos. Este desorden sí es muy común en nutrición, generalmente el paciente se sabía que tenía algo… y como no manifiesta ninguna alteración, él piensa que es un ‘gordito sano’ y entran en total negación”, puntualizó.

Una persona megaréxica en un escenario social (fiesta, reuniones) es muy común que coma en exceso y mal; aunado a que llegan a darse atracones.

“Hay pacientes que se sienten orgullosos del peso que tienen, que es una obesidad grado tres”, externó.

El tratamiento de este trastorno -dijo- debe ser de forma integral, con la intervención de un psicólogo para que pueda resultar exitoso; ya que es el especialista que trabaja el trastorno de visión de sí mismo.

Al ser una atención que brinda el IMSS se debe dar el seguimiento de las citas; sin embargo, al no haber apego al tratamiento por parte del paciente (no asistir), se le da de alta, ya que no se puede tratar a una persona si no toma conciencia del problema. Cuando el paciente pone empeño –a pesar de las recaídas- la atención continúa hasta que termine el tratamiento.

Sobre la atención integral, el psicólogo clínico, Juan Carlos García Ramos, adscrito al Hospital General número 1 del IMSS, indicó que quienes presentan estas fallas perceptivas recaen en una problemática personal, y pocas son las que acuden a la atención; pues no hay conciencia de este trastorno y cuando se identifica, regularmente está ligado a otros rasgos de personalidad.

“Es un trastorno de percepción subjetiva que, quizá tenga que ver con alguna alteración orgánica, neurológica… ligado a lo que son estas personalidades patológicas. Quizá se pueda presentar en sujetos con alguna esquizofrenia o algún trastorno de personalidad; sin embargo, esto se atiende desde la Psicología en términos de encontrar las causas y los factores que orillaron a esta persona –no conscientemente- a percibirse de una manera diferente que como lo es”, expuso.

Para el tratamiento integral se analizan causas, motivaciones e historia familiar con el fin de entender el por qué la persona –sin darse cuenta- construye esta percepción de su imagen.

“Muchas veces son personas que inician esta confusión de su imagen en la infancia-adolescencia, en donde algunas situaciones de dinámica familiar -al momento de generar una definición de su personalidad (en la adolescencia)- van generando este tipo de características. Un poco es, asumir una imagen o forma de ser a partir de una solución psíquica para evitar resolver alguna problemática del entorno familiar”, expuso.

Finalmente refirió que muchos de los pacientes suelen abandonar la atención cuando se les canaliza al psicólogo lo que rompe con el trabajo multidisciplinario que imparte esta institución.