Igualdad sí, discriminación no

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La igualdad y la no discriminación son principios básicos de las normas sociales internacionales de derechos humanos y, sin distinción, toda persona tenemos derecho a disfrutarlos. Esto implica, igualdad de trato ante la ley, a ser protegido, a tener trabajo, educación y servicios de salud.

En su tiempo, se luchó por eso contra personas que deseaban mantener un poder y dominio sobre los esclavos. Hoy en día, se discrimina a personas lesbianas, homosexuales, bisexuales, transgénero, intersexuales y uno que otro heterosexual hipersexualizado. La mayoría en nuestra sociedad hace tal discriminación.

Casi un tercio de países tienen leyes que sancionan las relaciones sexuales privadas y consentidas entre personas del mismo sexo y en al menos cinco países, pueden ser condenadas a muerte. Pero no solo esta práctica está prohibida, también hay rechazo a que desempeñen ciertos trabajos y deportes, a su libertad de expresión, a la manifestación pública, a su matrimonio, a que adopten hijos o a convivir en escenarios escolares y familiares.

La corrección que se impone a estas personas es obligarles a, edad joven, a casarse con persona del otro sexo, a tener hijos con ella, a seguir un tratamiento médico o psiquiátrico, a mantenerse aislada en casa, a ser despedida del empleo, a ser segregada de actividades sociales, entre otros ‘ castigos’ .

No es suficiente que algunos pocos gobiernos anuncien leyes para la no discriminación a personas por su orientación sexual e identidad de género. La Organización Mundial de las Naciones Unidas (ONU, 1990) ha expresado su inquietud ante las formas frecuentes y extremas de violación a los derechos humanos y por ello, se acordó establecer medidas contra la violencia y la discriminación de que eran objeto estas personas.

Recientemente, se dio a conocer (Unesco) que “6 de cada 10 estudiantes gay son agredidos y discriminados en la escuela y que en el hogar, más de la mitad (51.2 por ciento) también sufren violencia de género y en su círculo social (30 por ciento)”.

¿Por qué esta homofobia y transfobia? Hay razones para eso: porque no se ajustan a las normas sociales y de género imperantes en la sociedad; resultan una amenaza al género predominante, por el riesgo de activar núcleos emocionales homosexuales; son considerados como inferiores, débiles y potencialmente riesgosos de contraer y transmitir VIH; son personas perversas y pecaminosas; destruyen la célula principal de la sociedad que es la familia.

Pero son precisamente estas ideas prejuiciosas, faltas de conciencia y de veracidad las que favorecen la discriminación.No mencionaré en éste espacio los múltiples problemas que enfrentan y asumen este grupo de personas, que casi son parecidos a lo que vivían los esclavos o migrantes en un país adverso.

Pero si las constantes recomendaciones para la buena convivencia y trato entre las personas: educar al interior de las familias para una sexualidad equitativa, libre de tabúes y permisible de satisfacción; el destipificar penalmente las relaciones y contratos de convivencia entre los adultos del mismo sexo; velar que servidores públicos y personal de salud y educación sean capacitados en el servicio y atención con perspectiva de género y derechos humanos; e incluir la voz y libertad de expresión de estas posturas.