Fármaco, terapia o placebo

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No ha pasado mucho tiempo desde que los psicofármacos, esos que se encargan de ‘curar’ los trastornos mentales, fueron cuestionados en cuanto a su efectividad. En 2004, la Agencia Española de Medicamentos (AEMPS) recomendaba no utilizar ISRS en niños y adolescentes deprimidos por falta de eficiencia y por aumentar el riesgo de presentar conducta suicida.

Lo mismo sucedía en el Reino Unido por recomendación de la Medicines and Healthcare Products Regulatory Agency (MHRA) y en los Estados Unidos a cargo de la Food and Drug Administration (FDA).

El argumento era que, de acuerdo a investigaciones muchos antidepresivos, ansiolíticos y antipsicóticos no eran mejor que la administración de un placebo y que la relación beneficio-riesgo era más desfavorable, sobre todo por la edad de los menores (antes de los 5 años de edad).

Muchos de los medicamentos de ese entonces han desaparecido y, actualmenteen las farmacias y hospitales encontramos nuevos psicofármacos mucho más efectivos y autorizados legalmente, pero igual de cuestionados por la cantidad de marcas que abundan y por la gran diferencia de precio entre uno y otros.

De igual forma, la presencia de psicoterapias de segunda y tercera generación pone en una disyuntiva a los pacientes entre utilizar ‘pastillas’ y el ser sujeto del tratamiento del psicólogo con el uso de la palabra. Aunque algunos reportes señalan que la psicoterapia es tan efectiva como el llevar un tratamiento con medicamentos, en mi opinión es que no se debe omitir la psicoterapia en una persona que recibe medicación psiquiátrica, ya sea adulto o menor de edad.

En nuestro país, es la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) quien regula y autoriza el uso de medicamentos para untrastorno, desorden o síntoma relacionado con la salud mental; aún de aquellos que son utilizados como ‘cosméticos cerebrales’ que hacen que estemos bien, felices y tranquilos, por lo menos un par de horas.

Ahora, considerando que el origen de los trastornos mentales es multifactorial (químico cerebral, neuroléptico, psicodinámico, social, aprendizaje), el uso de fármacos y psicoterapia siguen siendo cuestionados por la presencia de los placebos. Aunque hay pocas investigaciones de cómo la depresión, por ejemplo, se cura en un tiempo determinado (recuperación natural) sin la intervención de tratamiento alguno, si hay algunas que utilizan placebos (pastillas de azúcar que no tienen ingredientes activos) y que demuestran su efectividad en un 70 por ciento sin efectos secundarios.

Quiere decir que, si uno toma un medicamento real, casi siempre habrá sintomatología derivada de los efectos de las sustancias ingeridas. Lo grave de los que generan reacciones indeseables, es que pueden ser medicamentos muy peligrosos que lo único que provocan es que la persona los deje de tomar y abandone su tratamiento.

La población ahora se está dejando llevar por la idea de utilizar métodos no terapéuticos, como el hacer ejercicio, comer sano, leer libros de autoayuda y conversar con coach. Quizás sean un buen ‘entretenimiento’, pero que ponen en riesgo su salud. ¿Hasta cuándo la población tendrá confianza de los profesionales?