La IA ha llegado ya al mundo gastronómico, donde está teniendo un impacto creciente, al alcance de los cocineros y restaurantes
Es cierto que existe cierta tecnofobia hacia la Inteligencia Artificial (IA), algo que no es de extrañar, pues siempre ha existido un cierto miedo a lo desconocido. Aún así, la IA está teniendo un impacto cada vez mayor en el mundo gastronómico y en especial al alcance de los cocineros y productores rurales.
La IA está demostrado ser una herramienta poderosa para amplificar lo que los humanos hacemos mejor: innovar, adaptarnos y crear.
No nos olvidemos de que nuestras tradiciones actuales fueron innovaciones (y muchas controvertidas) en tiempos pretéritos, apunta en Delicioso Algoritmo el gastrofísico y doctor en Física por la UPV, Eneko Axpe, que ha trabajado para la NASA como colaborador científico, en física, gastronomía y biodiversidad.
“Es absurdo tenerle miedo al progreso”, dice este investigador culinario que ha degustado y valorado el primer menú de alta cocina creado por la IA.
Si bien, reconoce que los platos creados íntegramente por IA le parecen sabrosos y muy correctos en general, reconoce que “les falta lo más importante: alma”, por lo que no podrían estar hoy en un restaurante de tres estrellas.
Es decir, extrapolado al ajedrez, Kasparov, todavía ganaría la partida al ordenador, sentencia una de las 25 personas más influyentes en la gastronomía según la revista Forbes.
Pero ¿cómo está la IA transformando la cocina y la producción alimentaria? Desde la creación de menúes personalizados y la optimización de procesos culinarios, hasta el mejoramiento genético de cultivos y la automatización agrícola.
La IA puede lograr presentaciones tan apetitosas que superen las humanas, crear nuevos platos originales, imaginar maridajes innovadores o sugerir texturas inéditas, conformando lo que se está llamando la nueva “mente digital” del chef.
Alucinaciones o errores de la IA
Uno de los mayores desafíos de esta nueva tecnología son las llamadas “alucinaciones”, es decir, errores que surgen cuando la IA genera imágenes o descripciones que, aunque parezcan realistas, no se pueden explicar en la cocina. Por ejemplo, a veces crea colores o texturas que no son posibles con ingredientes reales.
“Yo, que me convertí en el primer comensal del mundo en probar un menú enteramente creado por la IA, sí que aluciné, valga la redundancia, al probar las que fueron las primeras alucinaciones culinarias de la IA. Texturas rarísimas que nunca antes había probado, como una bola de coco ‘pegajosa’ a la vez que ‘espumosa’, combinaciones de sabores rarísimos, curiosos, a los que uno no está acostumbrado”, reconoce el gastrofísico español.
¿Hacia dónde nos lleva la IA?
Uno de los aspectos más reveladores de este experimento fue cómo la IA podía mejorar la comunicación dentro de una cocina profesional. En un futuro no tan lejano, la colaboración entre chefs y sistemas de IA podría redefinir la alta cocina.
Los algoritmos no solo ayudarán en la creación de recetas innovadoras o en la optimización de procesos, sino que también podrían ser capaces de “aprender” a través de millones de combinaciones posibles, identificando sabores, texturas y técnicas que aún no hemos descubierto.
Pero que no cunda el pánico: los chefs no serán reemplazados, sino que trabajarán de la mano con la IA, como ya lo hacen muchos, fusionando su intuición y sensibilidad humana con la precisión analítica de las máquinas.
Los restaurantes del futuro no solo ofrecerán platos preparados por chefs humanos, sino también experiencias gastronómicas creadas por humanos e IA, como ya se ha empezado a hacer. Y otra ventaja más: esta tecnología podría permitir que el menú de cada cliente pudiera estar ajustado a su perfil de gustos personales, su estado de salud e incluso su estado emocional en ese preciso momento.
El concepto de alimentos funcionales se verá amplificado: se podrán diseñar variedades que ayuden a combatir enfermedades específicas, con perfiles nutricionales adaptados a diferentes poblaciones o incluso a las necesidades individuales de los consumidores.
Y además, la IA no solo optimizará el rendimiento, sino también la calidad nutricional y los efectos sobre la salud de lo que producimos y consumimos, por lo que tendrá un impacto más profundo en la agricultura.
La IA en la agricultura
En el campo de la agricultura, los cultivos podrían ser diseñados para ser totalmente resilientes frente a los desafíos más extremos del clima.
Las tecnologías de IA con datos ambientales, análisis de suelos y genómica vegetal podrían permitir a los agricultores prever problemas antes de que sucedan y desarrollar cultivos que se adapten a entornos específicos. La IA no solo optimizará el rendimiento, sino también la calidad nutricional y los efectos sobre la salud de lo que producimos y consumimos.
El concepto de alimentos funcionales se verá amplificado: se podrán diseñar variedades que ayuden a combatir enfermedades específicas, con perfiles nutricionales adaptados a diferentes poblaciones o incluso a las necesidades individuales de los consumidores.
Un futuro muy cierto
En conclusión, la gastronomía seguirá siendo un acto de creación humana, pero, con el apoyo de la tecnología, podemos hacer una cocina eficiente y emocionante para los comensales del mañana. Lejos de reemplazar a los chefs, la IA se está convirtiendo en una herramienta poderosa que puede complementar su creatividad y ayudarnos a abordar los retos del futuro.
“Aunque los avances tecnológicos prometen transformar la manera en que producimos y consumimos alimentos, la humanidad seguirá siendo el motor de esa transformación. Porque, al fin y al cabo, lo que hace que una experiencia gastronómica sea memorable no es solo la precisión o la innovación tecnológica, sino el factor humano: la creatividad, la emoción y el alma que ponemos en cada plato”.