El presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), subrayó que ningún ejército en el mundo está diseñado para hacer trabajos de construcción en obras civiles
La decisión de asignar una considerable cantidad de construcción de obra pública al Ejército genera consecuencias económicas, sociales y políticas. Además, el instituto armado se ha vuelto un agente económico relevante en el sector, por lo cual debería ser sujeto a las reglas de la competencia económica, plantearon empresarios y académicos.
Francisco Javier Solares Alemán, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), subrayó que ningún ejército en el mundo está diseñado para hacer trabajos de construcción en obras civiles.
Además, la Secretaría de la Defensa Nacional, dijo, no cuenta con el equipo humano necesario para llevar a cabo los proyectos de obras públicas que le han sido asignados por el gobierno, por lo que está contratando civiles que antes trabajaban con las constructoras privadas.
El investigador destacó que el sector de la construcción tiene un impacto importante en la economía no solo por la generación de empleos, sino por la utilización de insumos, lo cual permite el crecimiento de sectores como acero, cemento, ladrillos, vidrios, entre otros.
El hecho de que los militares sean también constructores de obra pública afecta principalmente a las micro, pequeñas y medianas empresas, que son los que más empleos generan, afirmaron.
Con información de El Economista