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miércoles, febrero 26, 2025
    GURÚESDecisión trascendental de la Suprema Corte

    Decisión trascendental de la Suprema Corte

    La víspera, la Suprema Corte de Justicia de la Nación anuló una reforma legal que obligaba a medios y periodistas a precisar cuándo estaban presentando información y cuándo estaban presentando una opinión.

    Es una decisión importante porque tiene que ver en principio con los derechos de información. Primero, con el libre ejercicio del periodismo y segundo, con los derechos de las audiencias.

    La reforma aprobada por el Congreso de la Unión en octubre de 2017, determinaba cambios en la “Ley federal de telecomunicaciones” para obligar a quienes conducen noticiarios de radio y televisión a que hicieran permanentemente la aclaración de cuándo estaban presentando información y cuándo cada periodista vertía su opinión.

    El argumento es que las audiencias tienen el derecho de saber la diferencia entre información y opinión y evitar, con ello, la manipulación.

    Claro que las audiencias tienen derecho a saber cuándo un medio o periodista les está dando información útil y cuándo están recibiendo solo comentarios, juicios de valor y opiniones, e inclusive deberían saber cuándo alguien les está ofreciendo publicidad o propaganda disfrazada de noticia.

    En México, como en cualquier parte del mundo, sobran las “personas opinadoras” y falta periodismo profesional. Los medios están saturados de quienes se venden como analistas, especialistas en algo o simplemente opinantes, y ese enorme abanico de personalidades casi siempre ha sido carente de algo: información.

    Es decir, este grupo de opinólogos normalmente opina sin basarse en información, en datos o en evidencias; opina conforme a sus convicciones y por lo regular con intención de descalificar algo o a alguien.

    Sin embargo, pensar que cualquier periodista o quien conduce noticiarios de radio y TV debería estar anticipando la calidad de lo que dice es un poco ocioso, complicado y va contra el sentido mínimo de producción. Sería algo así: “Amable audiencia, le presento esto que es información (entra información). Y ahora amable audiencia, le voy a dar mi opinión sobre esta información que acabo de presentarle”. Hacer esto con cada noticia sería ocioso.

    La solución sería la más útil: que los medios se limiten a presentar información periodística de manera profesional, porque las opiniones no sirven. Es el mundo ideal.

    Tampoco podemos pensar que las audiencias son tontas y no distinguen entre información y opinión. Recordemos que cada persona elige el medio que le es afín a sus pensamientos, ideas y emociones, aunque en pleno respeto de sus derechos a ser informada; lo que menos necesitan las personas son opiniones ajenas.

    El periodismo profesional debe ofrecer información a secas y dejar que cada persona que la recibe defina su propia opinión.

    *********

    *Periodista, autor del “Manual de Autoprotección para Periodistas” y de la “Guía de buenas prácticas para la cobertura informativa sobre violencia”. Conduce el programa “Periodismo hoy”, que se transmite los martes a las 13:00 h, por Radio Educación.

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