No todos responden de la misma forma a los alimentos, debido a que cada persona tiene su propio material genético único
Cada cuerpo tiene una respuesta diferente a la ingesta de diversos nutrientes por los genes que lo conforman, algunos serán más o menos propensos a desarrollar determinadas enfermedades como las afecciones cardiovasculares, la diabetes, el cáncer o alteraciones metabólicas como la obesidad o el sobrepeso.
Para conseguir un estado óptimo de salud, existen los análisis nutrigenéticos, un estudio que permite planificar una nutrición personalizada acorde con las necesidades específicas de cada persona, ideando
una dieta a la medida que aporta los nutrientes necesarios para cada individuo en función de su genética.
Durante la ponencia de la doctora
Carla Santana Torres, denominada “Comer de acuerdo con tus genes podría evitarte enfermedades”, que se llevó a cabo dentro del ciclo de conferencias “Sábados de ciencia”, la especialista destacó que es importante darle al cuerpo lo que realmente necesita para tener una vejez plena y saludable, sobre todo ahora que se ha elevado la expectativa de vida.
“El hecho de que la gente viva más, no quiere decir que tengamos más salud, es importante destacar que lo que comemos cuando estamos jóvenes o niños va a afectarnos en la vejez (…) si conozco mis genes, puedo dirigir una dieta más específica a mi persona; con una dieta genómica, no solo voy a regular el consumo de sal o de azúcar,
sino que incluso voy a saber qué alimentos me favorecen o reducen ciertos problemas de salud”, indicó Santana Torres.
Asimismo,
aclaró que esta es solo una opción en el gran universo de la salud, que cada vez se vuelve más integral.
“Si no conozco mis genes, no pasa nada, este estudio es una opción, una herramienta para el bienestar, pero lo más importante es entender que la pirámide de la salud ya no es plana y ya no solo se queda en los alimentos que comemos, sino además en dónde vivo, qué respiro, si salgo a un lugar abierto de vez en cuando o me la paso viendo la televisión, si practico ejercicio, si tengo periodos de descanso; el que no duerme bien tiene problemas metabólicos muy serios, puede tener una alimentación balanceada y no tener genes de riesgo de obesidad, pero si no duerme bien puede padecerla, y por último la parte social: la familia, los amigos; el bienestar psicológico juega un papel muy importante que tiene que ver con el factor ambiental externo, al que no le hacemos mucho caso”, destacó.
Una dieta apoyada en la genética es entre dos y tres veces más efectiva que una dieta convencional, ya que a partir de una muestra de saliva se identifican 128 variantes genéticas (SNP) en 95 genes relacionados con la nutrición, el deporte,
las adicciones (alcohol y nicotina), el metabolismo, la detoxificación y el envejecimiento.