Contenido
La Serenata Más Grande del Mundo, encabezada por Alejandro Fernández en la Glorieta de La Minerva, reunió a unas 270 mil personas, de acuerdo con autoridades de Jalisco
Guadalajara vivió una de las noches más multitudinarias de su historia. Alejandro Fernández reunió a cerca de 270 mil personas durante La Serenata Más Grande del Mundo, un concierto gratuito celebrado en la Glorieta de La Minerva como parte del programa cultural del Mundial 2026, convirtiéndose en uno de los espectáculos con mayor asistencia registrados en la capital jalisciense.
La cifra, confirmada por autoridades estatales al cierre del evento, superó ampliamente las expectativas iniciales, que estimaban una asistencia de entre 150 mil y 180 mil personas. Miles de aficionados comenzaron a llegar desde las primeras horas del día para asegurar un lugar en uno de los eventos más esperados de la agenda mundialista.
La presentación del llamado "Potrillo" transformó el emblemático monumento tapatío en un enorme escenario al aire libre, donde habitantes locales, turistas nacionales y visitantes internacionales disfrutaron de una noche dedicada a la música regional mexicana, uno de los géneros que mejor representan la identidad cultural del país.
El concierto formó parte de la estrategia de Jalisco para ofrecer experiencias culturales paralelas a los partidos de la Copa del Mundo, buscando que los visitantes conocieran la riqueza artística del estado más allá de los estadios. La iniciativa también incluyó presentaciones musicales, actividades familiares y espectáculos públicos en distintos puntos de Guadalajara.
Alejandro Fernández apareció en el escenario interpretando "No me sé rajar", provocando la ovación inmediata del público. Durante más de tres horas recorrió algunos de los mayores éxitos de su carrera, alternando temas rancheros y baladas que fueron coreados por una multitud que prácticamente convirtió la glorieta en un gigantesco karaoke.
Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó con la participación de sus hijos, Camila y Alex Fernández, quienes compartieron escenario con el cantante, reforzando el legado musical de la familia Fernández.
El espectáculo también contó con invitados de lujo como Julión Álvarez y Alfredo Olivas, quienes elevaron el ambiente festivo y ofrecieron colaboraciones especiales que mantuvieron la energía del público durante toda la velada.
Días antes del concierto, el propio Alejandro Fernández había reconocido que regresar a La Minerva representaba un reto especial.
"Mi corazón está palpitando a mil... estoy muy nervioso porque hace 17 años tuve la oportunidad de presentarme en este lugar tan icónico", expresó durante una conferencia de prensa previa al espectáculo, consciente del significado que tendría cantar en uno de los sitios más representativos de Guadalajara en pleno Mundial.
La magnitud del evento obligó a desplegar un amplio operativo de seguridad y movilidad. Las autoridades implementaron cierres viales durante prácticamente toda la jornada, habilitaron un acceso principal por la zona de Los Arcos y coordinaron acciones entre corporaciones de seguridad, Protección Civil y servicios médicos para atender a la enorme concentración de asistentes.
El éxito de la convocatoria también superó el antecedente del concierto gratuito de Maná, celebrado días antes en el mismo escenario y que reunió a más de 170 mil personas como parte de las celebraciones mundialistas. La presentación de Alejandro Fernández elevó aún más el nivel de convocatoria y confirmó el poder de convocatoria de los artistas jaliscienses en su tierra.