Proyecto Salón Candelabros resguarda más de un siglo de memoria histórica

6 min de lectura 1189 palabras

La creación del salón es un proyecto impulsado desde la Facultad de Filosofía, el cual se encuentra en su fase final de preparación y tiene como meta abrir sus puertas en 2027

La historia de una institución suele contarse a través de fechas, nombres y acontecimientos. Sin embargo, gran parte de esa memoria permanece guardada en fotografías, expedientes, libros y documentos que pocas veces llegan a las manos del público. En la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), existe un proyecto que busca cambiar esa realidad mediante la creación del Salón Candelabros, un espacio que concentrará cerca de 3 mil piezas documentales, bibliográficas y fotográficas para consulta de estudiantes, investigadores y ciudadanía en general. 

El proyecto, impulsado desde la Facultad de Filosofía, se encuentra en su fase final de preparación y tiene como meta abrir completamente sus puertas en 2027. Su relevancia no radica únicamente en la adecuación de un nuevo espacio universitario, sino en el rescate, organización y apertura de materiales que permiten reconstruir más de un siglo de historia académica y social de Querétaro.

"El principal objetivo es dignificar y abrir a la comunidad universitaria y a la sociedad en general los acervos que se van a resguardar aquí. Lo más importante es que se puedan consultar", explicó el historiador Javier Galindo Muñoz, responsable del Salón Candelabros.

Explicó que la iniciativa nació como una respuesta a una necesidad que durante años permaneció pendiente: organizar y conservar materiales históricos que existían dentro de la universidad, pero que no contaban con las condiciones necesarias para su preservación ni para su consulta pública.

"Había mucho contenido resguardado que no se mantenía trabajado o accesible para investigación. Este proyecto surge precisamente para darle apertura y conservación a ese patrimonio", señaló.

Detalló que, durante cinco años, el trabajo ha implicado la restauración integral del inmueble, la limpieza y clasificación de materiales, la creación de protocolos de conservación y el desarrollo de inventarios especializados. Paralelamente, se avanzó en la identificación de las colecciones que conformarán el núcleo del nuevo espacio.

Una de ellas corresponde al acervo bibliográfico del exrector José Guadalupe Ramírez Álvarez. La colección reúne más de 2 mil 300 libros provenientes de su biblioteca personal, además de obras de su autoría. Se trata de materiales que abarcan varias décadas de la vida universitaria y permiten observar la evolución de las formas de enseñanza, investigación y pensamiento académico en Querétaro.

"Son libros que permiten dimensionar cómo se estudiaba hace décadas y cómo fueron cambiando las corrientes de pensamiento. También ayudan a comprender el origen de muchas ideas y métodos que siguen presentes en la actualidad", explicó Galindo.

La segunda colección está integrada por 572 fotografías históricas vinculadas directamente con la vida universitaria. Muchas de ellas fueron reunidas durante más de tres décadas por Cecilio Sánchez Garduño, mejor conocido como “Don Chilo”, personaje ampliamente reconocido dentro de la UAQ por su labor de rescate documental.

Tras su fallecimiento en 2023, parte de ese legado fue incorporado al proyecto para garantizar su conservación y acceso público.

Las imágenes ofrecen un recorrido visual que abarca desde los años del antiguo Colegio Civil hasta etapas recientes de la Universidad Autónoma de Querétaro.

"Las fotografías le ponen rostro a la historia. No solamente muestran edificios o eventos, sino a las personas que formaron parte de la universidad a lo largo de distintas generaciones", destacó el historiador.

El tercer acervo está conformado por expedientes históricos del Colegio Civil del Estado, institución que antecedió a la Universidad de Querétaro y que fue responsable de la formación de profesionistas durante gran parte de los siglos XIX y XX.

La importancia de estos documentos radica en que permiten conocer cómo se desarrollaban los procesos académicos y administrativos hace más de cien años, además de seguir la trayectoria de estudiantes que posteriormente participaron en la construcción de la universidad moderna.

"Son expedientes únicos. Hasta donde sabemos, no existe otra colección similar. Nos permiten entender cómo se formaban los profesionistas queretanos y cómo se construyó la universidad que conocemos actualmente", indicó.

En conjunto, las tres colecciones ofrecen una narrativa prácticamente continua de la evolución de la educación superior en Querétaro, desde el Colegio Civil hasta la consolidación de la UAQ como institución autónoma.

Sin embargo, para los responsables del proyecto, el valor del Salón Candelabros va más allá de la investigación histórica.

En un contexto donde cada vez más documentos migran a plataformas digitales y donde herramientas de inteligencia artificial comienzan a transformar la gestión de archivos, la preservación física del patrimonio documental adquiere una nueva dimensión.

Galindo Muñoz considera que la digitalización representa una oportunidad para ampliar el acceso a la información, pero advierte que no sustituye la importancia de conservar los materiales originales.

"Digitalizar siempre será una ventaja porque acerca las fuentes a más personas. Pero el resguardo físico sigue siendo fundamental por el valor patrimonial y por el legado que representan estos documentos", afirmó.

Para el historiador, existe además una percepción equivocada sobre los archivos históricos, vistos con frecuencia como espacios reservados para especialistas o académicos.

"Muchas veces pensamos que los acervos son lugares cerrados o exclusivos para investigadores, pero no es así. Todos formamos parte de ellos", sostuvo.

Y es precisamente ahí donde encuentra uno de los principales objetivos del proyecto.

"No somos ajenos a los acervos. Todos tenemos fotografías familiares, documentos importantes o colecciones personales. Todos tenemos, de alguna manera, un archivo debajo de la cama", dijo.

Desde esa perspectiva, el Salón Candelabros busca convertirse no solamente en un centro de consulta documental, sino en un espacio que acerque a la comunidad a la historia que ayudó a construir.

Además de libros, fotografías y expedientes, el proyecto contempla exhibir diversos objetos históricos vinculados con la vida universitaria, algunos de ellos conservados por décadas dentro de colecciones particulares. La intención es que el espacio funcione también como un pequeño museo que permita comprender la evolución de la institución a través de elementos tangibles.

Actualmente, se encuentra en proceso la adquisición de mobiliario especializado para el montaje definitivo de las colecciones. Una vez concluida esa etapa, la universidad prevé abrir el espacio a estudiantes, investigadores y público en general.

Histórica victoria de México en debut mundialista

Compartir este artículo