Escribo para que mis palabras permanezcan: Ana Saavedra

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Convencida de que todas las personas tienen una historia que contar, la escritora Ana Saavedra ha convertido la escritura en una herramienta para preservar la memoria, explorar la condición humana e inspirar a nuevas generaciones de lectores y escritores

Con 15 años de trayectoria en la literatura, la escritora Ana Saavedra Villanueva busca trascender a través de sus escritos, textos que reflejan su infancia rodeada de historias de fantasmas, de esas de las que están presentes en las casonas antiguas mexicanas, pero también de los que provocan una reflexión sobre temas como las distintas formas de violencia de género.

Apasionada de la lectura y convencida de que todo el mundo tiene algo que decir, la autora ha llevado su gusto por la escritura y el dibujo a la docencia, desde donde impulsa a nuevos talentos y busca otras formas de contar historias.

¿Cómo nació tu gusto por la escritura?

Es una historia curiosa; yo no me sentía capaz de escribir un libro porque decía: “hay tanto que leer y a mí nadie me conoce, quién me va a leer”, entonces tardé mucho en decidirme. Yo estudié Ciencias de la Comunicación, me gustaba escribir guiones, dibujar historias, pero no me animaba a escribir hasta que hace algunos años entré a un concurso que se llama “Cuentos de mamá” y quedé, participé al año siguiente y volví a quedar; entonces me di cuenta de que sí había alguien a quien le interesaba lo que escribía.

¿Recuerdas el primer cuento que escribiste?

Yo hacía reseñas de libros a través de un blog que se llama “Vivir de libros”; ahí subía mis reseñas y un día un escritor español me pidió que le contara un poco sobre la tradición del Día de Muertos y se me ocurrió escribirle un cuento que fue “Aromas en la oscuridad”. Cuando lo lee, me impulsa a que lo suba a plataformas digitales; lo subí y al otro día estaba en primer lugar en España dentro de los cuentos de terror. Con esto recibí muchos mensajes preguntándome sobre otros cuentos que había escrito. Yo creo que ahí fue cuando me animé a escribir.

¿Cuál fue tu primer libro de manera profesional? 

“Tierra de apariciones”, que tardé tres años en realizarlo; el primer año estuve leyendo todo lo que podía sobre fantasmas, otro año escribiendo las historias y el tercero ilustrándolo; ese fue mi primer proyecto que salió publicado en el 2020. Yo creo que viví muchos años engañada con eso de que uno no tiene nada que decir.

¿Por qué escribir sobre fantasmas? Es un género poco explotado en México.

Yo crecí entre historias de fantasmas que me contaban mis familiares; yo soy originaria de Jalisco, pero ya llevo en Querétaro casi 15 años; crecí entre historias fantasmales que le pasaban a mi abuelita, a mis tíos, a mis vecinos. Siempre me ha gustado este tema. Cuando empecé a escribir, de pronto me empezaban a encasillar en que solo escribía sobre fantasmas y me di cuenta de que en donde menos hay literatura sobre fantasmas es en nuestro país; más allá de las leyendas, no hay una literatura de este tema, y es curioso porque tenemos muchas historias de fantasmas y creo que es una gran oportunidad para seguir explorando este tema que como mexicanos nos encanta.

En “Nunca más las olvidadas”, tocas la violencia de género, ¿por qué decidiste escribir sobre este tema? 

Como mujeres sabemos que ninguna está exenta de padecer violencia de género. Son 10 cuentos y el primero que escribí se llama “Mar imaginario”, lo escribí en el 2021 para un concurso en el marco del 8 de Marzo y quedó en primer lugar nacional. Sin embargo, lo que más me sorprendió fue que tuvo muchos comentarios de varones que me decían: “oye esto que señalas nunca me hubiera imaginado que fuera algo que pudiera violentar a la mujer”. Ahí me di cuenta de que la violencia de género es un problema social, pero el problema también es que ellos tampoco saben todo el panorama de violencias, entonces escribí los otros nueve cuentos.

“Mar imaginario” es sobre una chica joven que sufre violencia en su casa, en el transporte, en el trabajo, en la noche cuando va de regreso a casa, esta violencia orgánica que nos persigue a dónde vallamos.

En los demás habló de otras etapas; “Muñecas de papel”, por ejemplo, retoma el cambio de edad entre ser niña y pasar a ser mujer. Este cuento lo hicieron cortometraje y acaba de quedar seleccionado en una muestra de festivales para presentarse en todo el país; también toco el tema de una señora de más de 60 años que es la que se quedó a cuidar a los papás y, cuando mueren, los hermanos deciden que van a vender la casa y ella se queda en la calle. Eso es violencia patrimonial y es una violencia de la que casi no se habla. Este libro tiene un evento multidisciplinario en donde invité a 10 artistas plásticos queretanos; cada uno leyó uno de los cuentos y lo reinterpretó en óleos.

A lo largo de tu trayectoria has realizado diversos encuentros literarios con niños, ¿cómo ha sido esta experiencia?

Les encanta el libro de fantasmas y a mí me gusta decirles que yo empecé como ellos. Me gusta ir a comunidades y preguntarles si hay algún libro sobre la cultura del lugar y les digo: “ustedes pueden escribirlo”, los animo y veo cómo les brillan los ojos. Para mí es muy bonito ver cómo la creatividad está ahí y solo necesitan un empujón.

¿Cuál es tu sueño dentro de la literatura? 

Trascender. A mí me gusta decir que escribo para que mis palabras permanezcan cuando yo ya no esté aquí; es una manera de trascender, de dejar algo en este mundo.

¿Recuerdas algún libro que te haya impactado?

Me encantó leer a Horacio Quiroga con sus “Cuentos de amor, locura y muerte”; de hecho, mi último libro tiene un título que es un pequeño homenaje a ese cuento. Me hicieron leerlo en primaria y yo recuerdo que me impactó mucho, pero a la vez dije: “me encantaría algún día hacer algo así, algo que haga sentir a los lectores”.

¿Cuáles son tus autores favoritos? 

Mi favorito es León Tolstói; si Quiroga me abrió la mente desde muy pequeña, Tolstói fue quien en mi adolescencia determinó que me dedicara a leer. Leí Ana Karenina y, gracias a esa novela, tuve la necesidad de buscar más lecturas. También leo muchos clásicos; me encanta Víctor Hugo, Dostoyevski, Rulfo, Josefina Vicens.

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