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La docente de la Universidad Autónoma de Querétaro aseguró que no solamente las y los alumnos de nivel básico requieren de herramientas y acompañamiento
Generalmente, la atención y las herramientas educativas para la población neurodivergente se brindan o están disponibles para el alumnado de nivel básico; sin embargo, sucede lo contrario para las y los estudiantes de educación superior, a quienes resulta complicado cursar sus estudios sin el acompañamiento y los apoyos necesarios, refirió Martha Beatriz Moreno García, docente de tiempo completo de la Facultad de Psicología y Educación, así como coordinadora del “Programa Atención a la Neurodivergencia (Ateneu)” de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).
La académica explicó que desde hace 10 años en la facultad se inició un programa de atención a niñas y niños con altas capacidades, por ser una población que se considera neurodivergente; es decir, “aquellas personas que aprenden, procesan, comprenden e interpretan de manera diferente” a la mayoría. Explicó que al programa se acercaron también personas con autismo, déficit de atención, hiperactividad y dislexia.
Sin embargo, narró que fue en 2025 cuando surgió el “Programa Ateneu”, con el propósito de agrupar e identificar a alumnos universitarios con alguna neurodivergencia. En la actualidad, son 200 estudiantes los que ya forman parte del mismo.
“Pueden ser excelentes profesionistas, pueden graduarse, pueden titularse, pero les costó el doble o el triple de trabajo, sobre todo porque no hay apoyos, no hay comprensión, hay etiquetas negativas, hay burlas. Hay una gran dificultad en ser un alumno neurodivergente en cualquier nivel educativo, también a nivel universitario”, apuntó.
Hay falta de diagnóstico en nivel superior
Moreno García señaló que es una realidad en México que las personas neurodivergentes no saben que lo son ante la falta de un diagnóstico, ya que se trata de un proceso “costoso y no accesible para todos”. Mencionó que las y los 200 alumnos que ya forman parte de Ateneu, la mitad cuenta con un diagnóstico y la otra mitad, no.
“Igual los llevaron con un psicólogo o con un especialista que no estaba tan informado y les dijeron: ‘no, lo que pasa es que es un asunto emocional’, cualquier interpretación que no era hacerle una evaluación para tener un diagnóstico. Entonces la mayoría no sabe que son neurodivergentes. Y en la universidad hay muchos que se dan cuenta, ‘yo soy así de esta forma y de esta otra’, se ponen a leer, se ponen a investigar y dicen, ‘creo que yo soy autista, creo que yo tengo déficit de atención’. Muchos lo que tienen es una sospecha”, dijo.
En este sentido, subrayó que el diagnóstico oportuno permite identificar las necesidades educativas de las y los estudiantes y, a partir de esa información, capacitar a las y los maestros con el objetivo de que apliquen los ajustes razonables necesarios para el avance en el aprendizaje de todas y todos al interior de las aulas.
“Para decirles, oigan, tenemos una buena cantidad de alumnos neurodivergentes que necesitan esto, son de estas características porque muchas veces son de una forma o tienen algunas conductas que los maestros no saben interpretar, no saben identificar o las interpretan de una manera equivocada”, afirmó.
Explicó que, en la actualidad, desarrollan la primera fase del programa, que consiste en informar a toda la comunidad educativa sobre las neurodivergencias y que, a la par, empezaron un curso de capacitación para las y los docentes.
Al interior de la UAQ inició un censo para ubicar a las y los estudiantes que pudieran formar parte del programa; de acuerdo con la coordinadora, la universidad podría tener hasta 5 mil estudiantes neurodivergentes según las estadísticas.
“Hasta ahorita solo hay cuatro universidades en todo el país que están empezando a hacer algo para identificar y para apoyar a sus alumnos universitarios neurodivergentes, dentro de esas cuatro está la UAQ. La meta pues todavía está lejana, pero estamos contentos de que ya hayamos empezado y que ya haya un grupo de 200. Además de identificar sus necesidades queremos agruparlos porque generalmente son excluidos. Algunos se conectan de manera virtual, los que nos quedan en los campus lejanos y otros pues van de manera presencial para ir formando una comunidad de apoyo, una comunidad de aprendizaje”, enfatizó.
Expuso que la humanidad se ha beneficiado de las mentes neurodivergentes; sin embargo, lamentó que hoy en día todavía la sociedad sigue sin identificarlos, sin apoyarlos y sin incluirlos.
Por lo tanto, recalcó que Ateneu busca garantizar el respeto, la inclusión y el acompañamiento a la comunidad educativa neurodivergente; puntualizó que para ser parte del programa no es necesario presentar un diagnóstico.
“Las mentes más brillantes del planeta, todos estos grandes científicos, todos los grandes artistas, todos los grandes humanistas, que han pasado a la historia, han sido neurodivergentes. Y todos tuvieron una infancia y una juventud complicada porque nadie los entendía. Justo los neurodivergentes por aprender e interpretar diferente, llegan a resultados diferentes y la humanidad se ha beneficiado de lo que han creado”, aseveró.