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El telón de la Copa Mundial de Futbol 2026 se cerró en el Estadio Azteca con la eliminación de la Selección Nacional de México ante Inglaterra en los octavos de final del torneo
Padeciendo una incapacidad de aprovechar su superioridad numérica y sufriendo las consecuencias de errores puntuales, la Selección Nacional de México quedó eliminada de la Copa Mundial de Futbol 2026 al perder 2-3 frente a Inglaterra, que resistió jugando con un futbolista menos.
El duelo, con un retraso de una hora por las tormentas eléctricas, dio paso a una aguerrida Selección Mexicana que desde el comienzo fue por la meta de los ingleses.
El enfrentamiento fue un digno partido para cerrar la actividad en el Estadio Ciudad de México. El inmueble tres veces mundialista fue el escenario perfecto para escribir la historia de una de las selecciones que más emocionó a los mexicanos, que los llevó a creer que esta vez sí se podía.
Fueron 80 mil 824 gargantas las que cantaron y nunca pararon de apoyar, ni siquiera cuando Inglaterra metió dos goles seguidos sin darle oportunidad a México de respirar. Cuando en vez de silenciar el estadio, hizo que explotara en apoyo a los 11 guerreros de la cancha. Cuando el final de la primera parte estaba cerca, apareció Julián Quiñones. El eterno goleador de este Mundial. Marcó el cuarto, con lo que igualó a Javier Hernández y Luis Hernández como los máximos anotadores en Mundiales.
La segunda parte fue una nueva oportunidad de romper la historia. Inglaterra tenía otros planes. Penal de Raúl Rangel sobre Harry Kane. El inglés suma uno más a su cuenta.
La gloria es para pocos y Raúl Jiménez reclamó su parte al marcar el segundo para el Tricolor, el tercero para su cuenta en este Mundial.
Con llegadas por todos los frentes, México lo intentó. Inglaterra defendió hasta con los dientes.
México se despide de este Mundial con la frente en alto, despedido por su afición, que hoy llora, pero canta con alegría por ser parte de esta historia.
La ola verde, la vibra positiva que hace olvidar los problemas
Las calles de la Ciudad de México se pintaron de verde, con aficionados inundando las avenidas con su playera de la Selección Mexicana. Con la esperanza a tope y la fe en los 11 jugadores que saltarán a la cancha ante Inglaterra.
“Yo también traigo mi playera verde. Es muy bonita toda la vibra que trae el mexicano. Está bien positiva y se siente en el ambiente. Es una unión muy fuerte que hay que aprovechar”, dice Ángel Parada, quien maneja su auto en una plataforma de aplicación, cuando no está trabajando de administrador o cuando su esposa “ya no me aguanta y me manda a trabajar”.
En las calles se respira esperanza, ilusión; el "¿Y si sí?" se lee y se escucha en cada espacio; todos están unidos bajo un mismo deseo. Nunca tanto positivismo había inundado el país. Todos creen que se puede llegar a la final, porque este es nuestro año. Esta selección son los elegidos.
“Hasta la persona que trae problemas se ha olvidado de ellos; ese es el impacto que da el futbol. Viene a cambiar la situación de nuestros pendientes o nuestros problemas con esta nueva vibra”, agrega Ángel.
Si estuviera en el vestidor con ellos, les diría: “Con el perdón de la palabra, pónganle huevos y corazón. No me importa que pierdan, pero quiero ver eso”. Ángel pide garra y entrega a la selección, porque la victoria vale, pero una derrota dejando el alma en la cancha también es digna.
“Yo no esperaba mucho de la Selección, porque no tenía un sistema de juego, no tenía ni pies ni cabeza. Todo el mundo nos ha sorprendido. Las ganas que le están poniendo son otras, muy diferentes a lo que habíamos visto. ¿Y si sí? Porque no”.
-¿Usted ha tenido oportunidad de acudir a un partido?
“No, es increíble y absurdo (los precios), pero entendemos que la FIFA es un negocio y sabe que el tema es de oferta y demanda. Afortunadamente, en México hay mucho dinero, mal repartido, pero como sí hay mucha gente que lo paga, por eso es el abuso; esta vez quedamos muchos que nos gusta el futbol sin poder asistir a un estadio”.
El estadio no fue opción, pero al menos quedan los Fan Fest, que “son una buena idea para suplir nuestra presencia en el estadio con las pantallas en las calles”. Además, con las diferentes opciones se evita la concentración en un solo lugar.
Ángel es un hombre de futbol, está cerca de cumplir 58 años, vio el Mundial de México 70 y el del 86, aunque dice que son tiempos diferentes, “pero lo que siempre he visto es que hay mucha gente de poder que decide realmente quién juega y quién no. Yo tengo un hijo que estuvo en las fuerzas básicas de Pachuca, luego en Celaya, pero al final no tuvo esa oportunidad”.
“Es como esta selección; hay muchas cosas que no me gustan, pero los jugadores han dado el ancho. No sé qué los hizo cambiar; a lo mejor es la buena vibra y el apoyo de México lo que les levantó el ánimo y ahora son muy diferentes. Esperemos que, ¿y si sí?, dice Ángel mientras toma rumbo a reunirse con su familia en el Fan Fest.