Más de 20 años de teatro y una magia que no se apaga

6 min de lectura 1187 palabras

A propósito del Día Internacional del Actor y la Actriz, Gaby Galván y Jessica Zermeño comparten con CódigoQro cómo nació su pasión por el teatro y los sueños que aún tienen por cumplir

Cuando se apagan las luces y se abre el telón, comienza la magia del teatro, esa que es capaz de curarlo todo y que experimentan cada vez que suben al escenario las reconocidas actrices Gaby Galván y Jessica Zermeño, quienes, con más de dos décadas de trayectoria, se han convertido en un referente de la comedia teatral en Querétaro.

En el marco del Día Internacional del Actor y la Actriz, que se celebra cada 26 de agosto, Gaby y Jessy comparten cómo nació su gusto por esta noble profesión y los sueños que aún tienen por cumplir.

Su amor por el escenario, así como su gusto por contar historias y jugar a ser otras personas, las llevó a crear un proyecto en el que comparten su pasión por el teatro con los más pequeños, ayudándolos a encontrar su voz y a romper sus miedos. Se trata de un curso de verano para pequeños actores que nació hace 10 años y que busca sembrar la semilla de las expresiones artísticas en las nuevas generaciones.

¿Cómo nace su gusto por la actuación?

Gaby: A mí siempre me gustó cantar, siempre estaba en el coro de la escuela, pero mi primer acercamiento con el teatro fue en un curso de verano con Ruth de la Colina, una gran actriz queretana. Cuando llegué a la preparatoria, tomé clases de teatro y en 2003 entré a la compañía La Casona del Árbol. Ahí fue donde yo dije: “esto es lo mío”. En 2007 entré al Teatrito La Carcajada y en 2012, a la carrera de Docencia del Arte, donde conocí a Jessy. Después, me fui a Dinamarca para seguir preparándome en una escuela de actuación con el maestro Eugenio Barba.

Jessy: A mí, el gusto por la actuación me llegó desde muy chiquita, también en un curso de verano. La primera obra que me tocó hacer ahí fue “Cantando bajo la lluvia”, una obra muy extensa. Era algo muy impactante porque yo no sabía lo que implicaba aprenderse un texto, hacer cambios de vestuario y vivir todo ese proceso. Fue mágico para una niña de nueve años.

En la prepa llegué a una clase de teatro y yo iba más hacia el drama; terminé la prepa y me llamaron a hacer comedia musical. Me acuerdo de que yo no quería ni cantar ni hacer comedia y siempre me ponían a hacer comedia. Yo sentía muy feo porque pensaba que la gente se reía de mí; después acepté que, de alguna manera, veían algo en mí para la comedia. En 2011 llegué al Teatrito La Carcajada y después abrí mi teatro, La Mirruña.

¿Recuerdas la primera obra que hiciste, Gaby?

Gaby: Sí, se llamaba “Los pantalones los llevan ellas”, escrita por Luis Mario Ganuza y dirigida por Xavier García Santana.

¿Qué significa para ustedes subirse a un escenario?

Gaby: Divertirme, ser otra persona y jugar con eso. Es magia, una magia que realmente pasa porque puedes estar con muchos temas personales, con pérdidas, con situaciones fuertes y, aun así, se trata de dejar todo eso en el camerino, subir y, en mi caso, que siempre he hecho comedia, hacer reír a la gente.

Jessy: Para mí es vida; te llenas de algo, puedes estar muy cansada y la energía se te va a otro nivel. Yo me he subido con gripe a actuar y, en el momento en que te subes, se va la enfermedad, porque en ese momento ocurre algo mágico en tu mente: te metes en un personaje que en ese momento no tiene gripe. Es una energía bonita que te cubre a ti y a los que están compartiendo el momento contigo.

¿Qué sueño les queda por cumplir?

Gaby: Me gustaría hacer drama; es algo que tengo pendiente y desde hace mucho tiempo tengo ganas de ir a Madrid a tomar clases de teatro.

Jessy: Tenía el sueño de hacer un libro; ya publiqué uno de obras, pero me gustaría escribir una novela o un cuento.

Ya tienen 10 años con su curso de verano artístico, ¿cómo nace la idea de hacerlo?

Gaby: En el camerino, un día platicando, nació la inquietud de hacer un curso. Más allá de entretener a los niños, pensamos en hacer algo artístico, donde pudieran divertirse y, al mismo tiempo, sembrar en ellos una semilla artística, y así nació Tú eres la estrella.

Jessy: Yo creo que el corazón de nuestro curso de verano ha sido el querer regalarles recuerdos que se lleven para siempre.

¿Qué es lo mejor que les ha dejado el curso?

Gaby: Verlos en el escenario, ver que se llevan lazos de amistad. Incluso tenemos el caso de un niño que estuvo con nosotras y después se fue a la Ciudad de México para hacer casting. Participó en la producción de “Escuela de Rock” y continúa haciendo comerciales porque descubrió su gusto por la actuación en el curso de verano.

Jessy: Yo tengo en la mente a un niño dentro del espectro autista que empezó en pandemia en el curso en línea y que, cuando vino al presencial, mientras estábamos ensayando para el show final, no entraba a escena. Nosotras no obligamos a ningún niño a hacer las cosas, así que el día del evento dijimos: “no va a salir al escenario”. Y cuando abrimos el telón, ahí estaba, bailando; se atrevió a hacerlo. Verlos en el escenario es para nosotras ese apapacho de decir: “lo están haciendo, están rompiendo sus miedos”.

Con una carrera consolidada, ¿qué les dirían a aquellas niñas que descubrieron su gusto por la actuación en un curso de verano?
Gaby: Que valió la pena, que siga confiando y que se siga divirtiendo, porque luego, como adultos, perdemos esa habilidad de divertirnos, de jugar y todo nos da pena. Que siga creyendo que la magia existe cada vez que se sube al escenario.

Jessy: Yo le diría que este es su camino. Hubo momentos en los que dudó, pero ahora, a la distancia, después de muchos buenos y malos momentos, incluso de lágrimas, puede decir que ha valido la pena.

Con sabor a México

Compartir este artículo