Mirar para otro lado…
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La semana pasada, dos días antes de la celebración del Día del Niño, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) del estado de Querétaro informó que Policías Estatales del Grupo de Atención a Víctimas acudieron a un inmueble ubicado en Prolongación Luis Vega y Monroy, ante el reporte de que un menor de edad se encontraba en situación de abandono por parte de su progenitora.
“En el sitio, los elementos policiales se entrevistaron con la reportante, quien explicó que desde hace dos semanas una mujer le había dejado encargado a un niño de 5 años ya que tenía temas personales que atender, sin embargo, la buscó tras no saber de ella y logró contactarla, por lo que quedaron en verse para entregarle al pequeño, pero decidió reportarlo con la autoridad al no llegar la madre al sitio” detalló la dependencia en un comunicado.
La reportante fue acompañada a realizar la denuncia correspondiente ante la Fiscalía General del Estado de Querétaro y el pequeño fue trasladado a un albergue para darle el cuidado y la atención requerida en tanto se lleva a cabo el proceso por tal hecho, especificó también.
La información me rompió el corazón; junto con el comunicado, había dos imágenes del menor, obviamente con el rostro difuminado. En la primera, el niño, de cabello oscuro y corto, estaba sentadito en una esquina de la unidad, con las manos entre sus piernitas apretadas; en la segunda fotografía, un elemento de la PoEs lo estaba bajando de la unidad, vestía un pantaloncito negro con figuras de perritos, huesos y huellas, playera negra lisa y tenis blancos, en su mano derecha apretaba un carrito color rojo.
El DIF estatal confirmó que el menor, originario de San Juan del Río, fue puesto a disposición de la fiscalía el 25 de abril y de inmediato ingresó al Centro de Asistencia Social (CAS) Carmelita Ballesteros, en donde se llevan a cabo las evaluaciones médicas y psicológicas, además de que le brindan contención emocional. El pequeño presentó una desnutrición leve y permanecerá en el centro en tanto se lleva a cabo la investigación.
El Código Penal para el Estado de Querétaro refiere el delito de exposición de incapaces de la siguiente manera: “Al que teniendo la obligación de hacerse cargo de un incapaz de cuidarse por sí mismo, lo entregue a una institución o a cualquiera otra persona, contraviniendo la Ley, o contra la voluntad de quien se lo confió o sin aviso al Juez de lo Familiar, se le aplicará prisión de tres meses a un año o trabajo en favor de la comunidad hasta por seis meses. No se aplicará pena alguna a la madre que entregue a su hijo por ignorancia, extrema pobreza o cuando aquél haya sido producto de una violación”.
En promedio, el DIF estatal, recibe -al año- 5 menores en calidad de exposición en lugares públicos y hospitales principalmente; en muchos de estos casos se desconoce su origen biológico e identidad… es decir que, de plano, fueron abandonados.
Según información de la SSC, el citado Grupo de Atención a Víctimas, como primer respondiente, se ocupó -de enero a abril de este año- de seis reportes de violencia familiar y sus derivados, así como de omisión de cuidados; además, hizo 75 seguimientos a medidas de protección.
La organización Aldeas Infantiles SOS, reporta que en México “más de 1 millón de niños y niñas han perdido el cuidado de sus padres, factores como violencia intrafamiliar y de género, desnutrición, pobreza, explotación sexual comercial, narcotráfico, consumo de drogas, migraciones, entre otros, exponen a los niños y sus familias a una situación de mayor vulnerabilidad”.
También estima que más de 29 mil niños, niñas y adolescentes viven en orfanatos o albergues y cerca de 5 millones de niños mexicanos están en riesgo de perder el cuidado de sus familias … y todo sigue como si nada.
¡Cuánta razón tenía el Papa Francisco al denunciar que la gran enfermedad de la sociedad de hoy es la cultura de la indiferencia, el mirar para el otro lado, el hacer como que no sucede nada…