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La nueva reforma electoral presentada por la presidenta de este país no deja ninguna duda de que ella quiere ser una presidenta eterna a través de su propio partido político llamado Morena.
El desglose de cada uno de los artículos propuestos no es más que el fiel reflejo de los gobiernos de izquierda a través de la historia, es la fiel copia que en su momento Hugo Chávez y Nicolás Maduro prepararon para Venezuela.
En dos ocasiones hemos insistido en dos temas, también muy precisos, uno de ellos es el financiamiento de los partidos políticos, de los cuales depende la existencia de los dirigentes, y así también de la representatividad que tienen en todos los estados de la República.
Morena actualmente recibe más de 2 mil 500 millones de pesos en solo un año, dinero suficiente para realizar mejores escuelas, y sobre todo tener medicamentos en cada una de las farmacias del Bienestar; así también estos millones de pesos que reciben los partidos políticos son producto de los impuestos de cada uno de nosotros, de los que vamos todos los días al día y pagando el impuesto que precisamente el gobierno federal impone en cada producto que consumimos.
No podemos cantar victoria todavía de que este dinero público deje de estar en los partidos políticos, sí es necesario quitarles el dinero público a los partidos, por supuesto que también es muy claro que es una gran necesidad que cada partido político ya tenga en sus militantes un financiamiento propio, así como ocurre en los Estados Unidos, donde los militantes y simpatizantes compran desde una playera hasta un boleto para una cena con el candidato a un cargo de elección popular.
El asunto realmente es más grave: Morena quiere solamente ser el único partido en México, quiere quedarse con el poder de los partidos políticos y concentrarlo solamente en sí mismo, así como lo hizo Nicolás Maduro en los últimos años en Venezuela, donde prácticamente los diputados federales en el Congreso dependían solamente de las instrucciones del presidente de Venezuela.
Otros países han intentado realizar estos esquemas de reformas electorales y no cuentan con la aprobación de las mayorías; en México, Morena no solamente es eterno, sino que también tiene dos satélites muy importantes, como lo son los partidos Verde y del Trabajo, que no valen en votos, porque los dos han tenido problemas para seguir subsistiendo en cada uno de los estados de la República; les son útiles a Morena, solamente cuando votan las mayorías calificadas para reformar la Constitución o una ley importante; así pasó cuando reformaron la ley de amparo y hoy todos los mexicanos sufrimos las consecuencias de esa votación, que es decir, precisamente del poder Judicial que hoy, ante una elección, como ellos lo llaman, del pueblo, dependieron de los votos de estos dos partidos políticos, pero estos dos partidos políticos hoy están en una severa crisis de ideología: no están apoyando a la presidenta de México, la están dejando sola ante la votación de la reforma electoral, porque precisamente no les conviene la reforma que plantea Claudia ante la Cámara de Diputados, porque los dejaría sin ningún peso de los impuestos de la gente para seguir subsistiendo, como el ejemplo vivo de Ricardo Astudillo en el Partido Verde y la doble moral que maneja al aparecer en un video diciendo que estaba en contra de la reforma electoral. Es claro y es obvio: no le gusta vivir de sus militantes porque no los tiene… Y qué decir cuando aspira al cargo de gobernador por Morena y hoy está en contra del propio Morena.
En el caso de Querétaro, es evidente que el Partido Verde dejará de vivir de los impuestos de la gente: no ha tenido votos que le den suficiente dinero para seguir existiendo en una boleta electoral, los dos cargos federales que ha tenido Ricardo Astudillo han sido solamente gracias al PRI y a Morena; de no ser así, Ricardo Astudillo nunca hubiera sido diputado federal.
Otro esquema que maneja Morena en la reforma electoral con su presidenta es deshacer los cargos de elección plurinominal, esto quiere decir que son los restos de votos que quedan para los partidos políticos y de eso el Partido Verde ha vivido en los últimos años; Ricardo Astudillo ha sido dos veces regidor y diputado local gracias a las “pluris”; por cierto, en esta Legislatura local, una familiar directa suya es diputada.
Por eso la importancia de esta reforma electoral en Morena: desaparecer el Partido del Trabajo y el Partido Verde, pero Ricardo Monreal ya lo aceptó públicamente que no pueden avanzar sin los dos partidos políticos y no habría reforma electoral, entonces, de Claudia en el Congreso ni en el Senado. El Partido Verde ya puso sus condiciones y el Partido del Trabajo ya lo sometió también. La reforma electoral va a depender de los dos menores hijos de Morena y no dependerá de las mayorías del PRI ni del PAN.
Morena es el poder absoluto, así lo quiere dar a conocer y, ¿saben una cosa?, lo está demostrando.
La gente votó por Morena para tener el poder y votó por Morena para que sean más fáciles las cosas, el dinero en las manos es mejor que un programa social, de ahí que a la izquierda le conviene tener más pobres en este país, así exactamente como lo hicieron Hugo Chávez y Nicolás Maduro.