De 5 a 10 años, ventana para que acuíferos afronten daños irreversibles: Sedesu

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El titular de la Sedesu, Marco Antonio Del Prete, afirmó que en los últimos 20 años, en la zona metropolitana, se han perdido más de nueve mil hectáreas de vegetación 

El gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri González, encabezó, en Palacio de Gobierno, la primera sesión ordinaria 2026 de la Comisión Estatal de Cambio Climático.

En un comunicado de la administración estatal, el mandatario destacó ahí que la compensación ambiental permite que la actividad económica contribuya, directamente, a la conservación del patrimonio natural. Se trata, dijo, de un modelo que vincula inversión, responsabilidad ambiental y desarrollo comunitario.

Agregó que la sustentabilidad ya no es una agenda paralela al desarrollo, sino una condición para el desarrollo, un requisito para atraer inversión.

El secretario de Desarrollo Sustentable (Sedesu) y coordinador general de la Comisión Estatal de Cambio Climático, Marco Antonio Del Prete Tercero, afirmó que en los últimos 20 años, solamente en la zona metropolitana, se han perdido más de nueve mil hectáreas de vegetación, lo que tiene como consecuencias menos infiltración, más calor, menos biodiversidad y mayor presión sobre los acuíferos.

Ante ello, expuso, en el estado, entre 2023 y 2026, se han gestionado más de dos millones de toneladas de CO2 y compensado más de un millón de toneladas. Además, decenas de empresas ya participan en el Sello QRO-3 de bajo carbono; empresas globales que entendieron que la sustentabilidad ya no es opcional, es competitividad.

Explicó que aquellas empresas que representan un impacto para el medio ambiente deben compensar su huella con proyectos de sustentabilidad, a través de la infiltración de agua, la reforestación y el cuidado de los recursos naturales.

Reconoció que el tema más urgente es el agua, ya que existe una ventana aproximada de entre cinco y 10 años antes de que los acuíferos enfrenten daños irreversibles. Ante este panorama, se propone un modelo basado en reglas claras, certidumbre y una visión de largo plazo.

“¿Cómo funcionaría? Muy sencillo: el Estado pone la regla, los actores estratégicos generan proyectos y bonos azules, el desarrollador compra y financia la recuperación. Un tercero certifica y da trazabilidad. Y el acuífero se recupera. Es un mecanismo de mercado con un propósito ambiental”, puntualizó.

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