Disputa por El Salto es familiar, no un despojo de terceros, sostiene Doña Pita

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Doña Pita reiteró que su reclamo busca hacer respetar la voluntad de su esposo y los derechos que le corresponden como heredera universal

En días recientes, una integrante de la familia Urquiza difundió públicamente diversas afirmaciones sobre un conflicto por la propiedad del rancho El Salto, ubicado en el municipio de Huimilpan, Querétaro. María Guadalupe Fernández Villanueva, conocida como Doña Pita, a través de una carta y su equipo legal, aclaró que este problema tiene su origen en una disputa familiar y no en una operación promovida por terceros.

A través de su representación legal, Doña Pita explicó que el conflicto comenzó después de la muerte de su esposo, Agustín Urquiza Fernández de Jáuregui, quien la nombró única y universal heredera de sus bienes.

La controversia surgió cuando Agustín N., hijo del matrimonio y entonces albacea de la sucesión, donó El Salto a su hija Pamela N. y a su hermano Julián N. sin su autorización.

De acuerdo con los abogados de Doña Pita, el entonces albacea excedió sus atribuciones al utilizar, para esa donación, un instrumento carente de validez.

"Su obligación como albacea era administrar y proteger los bienes en favor de la heredera universal, no disponer de ellos", señaló el equipo jurídico.

Doña Pita acudió a las autoridades para impugnar la donación y reclamar el patrimonio que es parte de la herencia. El caso derivó en un juicio civil y en investigaciones penales que todavía no han concluido.

Ante esta situación, Doña Pita compartió una carta a la opinión pública, protocolizada ante notario público, y aclarando: “Mi esposo, Agustín Urquiza, dispuso en su testamento que yo fuera su heredera universal. Lo único que he pedido desde entonces es que se respete su voluntad y se respeten mis peticiones”, se lee en el texto.

“A ti Pamela, mi nieta, quiero ver si te hablo directamente. No es correcto faltar a la verdad. Tú, tu papá Agustín y tu tío Julián me despojaron de mi rancho con actos fraudulentos de tal manera que ni mis cosas personales he podido sacar. Este es un conflicto familiar y me parece irresponsable involucrar y acusar a terceras personas que no tienen nada que ver con este asunto.

A pesar de todo sigo queriendo que este problema familiar, creado por ustedes, pueda ser enmendable como todo en esta vida, si ustedes están dispuestos a corregir lo que hicieron mal. Como madre y abuela solo pido algo muy sencillo: Que se respete la voluntad de mi esposo, que se respeten mis decisiones y sobre todo que nadie hable por mí”, finaliza la carta de Doña Pita.

 

El amparo no determina la propiedad del predio

En medios de comunicación y redes sociales se difundió la versión de que el amparo concedido a Pamela N. y Julián N. habría ratificado la legalidad de la donación de El Salto.

La representación legal de doña Pita aclaró que dicha resolución únicamente repuso un acto dentro del procedimiento penal seguido en contra de ambos. El amparo no declaró válida la donación ni resolvió quién tiene derecho sobre el predio.

La validez de esa operación será determinada en el juicio civil que continúa en curso.

Los abogados consideraron que presentar el amparo como una resolución definitiva sobre la propiedad de El Salto constituye una lectura equivocada de sus alcances y puede generar confusión entre la opinión pública.

 

El Salto y La Haciendita son propiedades distintas

Doña Pita y su equipo legal señalaron que en la discusión pública se han mezclado dos inmuebles con antecedentes y situaciones jurídicas diferentes: El Salto es el predio cuya donación se encuentra impugnada y forma parte del conflicto. La Haciendita fue adquirida directamente por Doña Pita años antes del fallecimiento de su esposo, por lo que no forma parte de la sucesión ni es el inmueble cuya donación se discute ante los tribunales.

Respecto del fideicomiso mencionado en publicaciones y redes sociales, precisaron que este corresponde exclusivamente a La Haciendita.

Descartaron que ese instrumento otorgue a terceros derechos de propiedad o beneficios sobre El Salto, o que convierta a los beneficiarios del fideicomiso en responsables de las denuncias promovidas dentro del conflicto que, reiteraron, surgió en el ámbito familiar.

 

Doña Pita acudió a los tribunales por voluntad propia

Frente a las afirmaciones de que habría sido manipulada para iniciar los procedimientos legales, Doña Pita sostuvo que actuó por decisión propia y en defensa de su patrimonio.

Consideró irresponsable atribuir a personas ajenas a su familia las denuncias y acciones judiciales que ella misma promovió.

El resto de la familia ha acompañado a doña Pita en estos procesos, al considerar injusta la forma en que dos de sus hijos y su nieta pretendieron disponer del patrimonio familiar.

Reiteró que su reclamo busca hacer respetar la voluntad de su esposo y los derechos que le corresponden como heredera universal.

Finalmente, su equipo jurídico informó que no difundirá los expedientes ni las actuaciones que se desahogan ante las autoridades, debido a que su exposición pública podría afectar el debido proceso.

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